19 de abril de 2018

Turistas. Los psicópatas nacen, crecen, se reproducen y finalmente mueren

Los psicópatas nacen, crecen, se reproducen y finalmente mueren. Y al parecer también tienen derecho a enamorarse. Mientras, van de vacaciones, hacen turismo, hablan con los animales, se abrazan a las piedras, compran lápices gigantes y matan gente. Lo normal en la vida de los psicópatas. Al fin y al cabo ellos también son seres humanos y necesitan divertirse. Y si es al ritmo de “The Power of Love” de Frankie goes to Hollywood pues mucho mejor, porque una buena balada enternece hasta al más frío de los corazones.

Pero no todo es alegría en la vida de los psicópatas, también tienen sus días malos, sus rencillas, sus dudas, sus traiciones... aunque, como no podía ser de otra manera, al final el amor siempre se impone (a la retorcida manera de los psicópatas). Entonces la película se acaba y no puedes evitar sonreír a pesar de las barbaridades que has visto y sentirte por unos breves segundos tú también un poco psicópata.

7 de abril de 2018

Aniquilación. Medianamente aniquilados.

Alex Garland deslumbró con su ópera prima “Ex Machina” creando una de las mejores y más inspiradas películas de ciencia ficción de los últimos años, cuyo único defecto, si es que puede considerarse como tal, eran sus densos diálogos sobre inteligencia artificial que a algún espectador podían hacérsele pesados. En su nueva y esperada obra en vez de partir de una idea original ha adaptado el primer libro de la trilogía de ciencia ficción “Southern Reach” del escritor Jeff VanderMee, y por desgracia el resultado no ha sido tan satisfactorio como su anterior película, aunque sin duda posee la suficiente calidad e interés para recomendarla a los aficionados al género.

Todo la historia gravita alrededor del personaje interpretado por una solvente aunque un tanto apática Natalie Portman, bióloga casada con un militar, donde a través de diferentes flashbacks iremos conociendo por un lado su historia personal con un matrimonio no tan idílico como aparentaba en un principio, y por otro lado su incursión junto a un grupo de científicas en una misteriosa Area X donde las leyes de la física y la biología parecen haberse alterado y de la que hasta ahora solo ha podido regresar una persona, su marido, aunque física y mentalmente enfermo.

23 de marzo de 2018

The Square. Sin salirse del rebaño

La última película del director sueco Ruben Östlund vuelve a incomodar al espectador apoltronado y burgués, con problemas propios del primer mundo como que no le lleguen los envíos de Amazon en 24 horas o que su wifi no descargue a tropecientos chorro-gigas por segundo.

De nuevo, las calificaciones ordinarias a las películas, aquellas que adelantan si es una comedia, un drama, un thriller... se quedan cortas y ponen el foco en sólo un aspecto del filme, por eso cuando nos encontramos ante un producto complejo y elaborado como el de este sueco, decir que esto es una comedia es cómo decir que Tron es una película de carreras de motos... no tiene ese enfoque holístico (qué palabreja, eh!) que da valor a toda la película.

18 de marzo de 2018

Asesinato en el Orient Express. El gusto por lo clásico.

Por sus numerosas nominaciones a los Oscar tenía pensado escribirles algo sobre “El hilo invisible”  o “La forma del agua”, pero aunque sin duda ambas son grandes películas, la primera me produjo excesiva somnolencia y la segunda fue demasiado extravagante para mi trasnochado gusto (por cierto, segunda película del año con sexo entre humanos y peces humanoides tras “La piel fría”, para que luego no digan que el mundo se está volviendo definitivamente loco), así que he preferido centrarme en la última obra de Kenneth Branagh, quizá sin tantas pretensiones artísticas pero, al menos para un servidor, más bonita, efectiva y desde luego bastante más entretenida que las otras dos antes mencionadas.

Reconozco que desde niño siempre me han gustado las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Agatha Christie, lo cual me hace predisponer a su favor, aun así creo que nos encontramos ante un notable trabajo que en cierto modo revitaliza el libro de la gran escritora inglesa y que, han reconocido los productores, si tiene éxito comercial podría tener futuras continuaciones.

Por un lado Michael Green ha creado un robusto guión donde la trama y los presuntos culpables se van sucediendo con orden y concierto, haciendo bastante accesibles las pesquisas de Poirot entre la proliferación de tanto sospechoso. El mítico detective está muy bien interpretado por Kenneth Branagh, y aunque en principio se hace algo pretencioso y recargado poco a poco descubriremos un personaje más humano, frágil y cercano a lo que nos tenía acostumbrado otras adaptaciones. Un gran acierto, a mi entender.


13 de marzo de 2018

Madre! Ayer me violó Aronofsky.


He recobrado el conocimiento, todavía no veo con claridad y  tengo que comprobar si puedo mover todas las extremidades y si mi cuerpo funciona.  Si no fuese por lo serio del asunto, apostaría a que dejaré de ejecutar algún proceso fisiológico. Pero tengo que contaros esto  rápidamente, mientras sepa que sigo siendo yo…..aunque en el proceso me cague encima.

Después de convencer a mi mujer de que iba a ver una película de miedo, me senté delante de la tele para ver a historia de  una pareja de edad desigual arreglando el interior de una casa en la que vivían. Él era un Javier Bardem sin ánimo, mínimamente violento, ni ningún tono explosivo, ni  al desplazarse por esa casa de dos pisos en obras , ni al hablar, ni al comer ni nada. Una especie de escritor con crisis de creatividad que se encierra en su casa de campo a ver si suena la flauta y escribe algo.

ATENCIÓN: Contiene Spoilers.

25 de febrero de 2018

Tres anuncios en las afueras. La imperfección hecha arte.

“Tres anuncios en las afueras” (por una vez me gusta más el título en español que el original) se ha convertido en una de las películas sorpresas de la temporada y una de las grandes favoritas a los Oscar al combinar de manera inusitada un drama crudo y personal, una acertada disección de la América profunda y un humor cáustico e irreverente que no deja pies con cabeza.

Las dos anteriores películas de Martin McDonagh (Escondidos en Brujas, Siete psicópatas) estaban muy influenciadas por el cine de Tarantino y Guy Ritchie, y aunque tenían comienzos prometedores acababan volviéndose un tanto alocadas e imprecisas. O al menos ese es el recuerdo que me dejaron.

A estas influencias que sin duda perduran ahora habría que sumarle la muy benéfica de los hermanos Cohen, evidente tanto en la creación y retrato de personajes como en la adopción de un ritmo más pausado y comedido, pero todo sin que haya perdido sus señas de identidad. Ahí siguen los diálogos irónicos y afilados marca de la casa, y una historia que dentro de su aparente sencillez muestra múltiples giros y bifurcaciones aunque esta vez más por la evolución de los personajes que por elementos de la historia en sí.


14 de febrero de 2018

Mazinger Z Infinity. Robots gigantes, el reflejo condicionado y la procreación.

¿Recuerdan el perro de Pavlov? A través de una serie de experimentos descubrieron que comenzaba a salivar cada vez que sonaba una campana ya que el muy ingenuo lo asociaba al acto de comer. El bueno de Pavlov llamó a esta reacción fisiológica reflejo condicionado, y en cierto modo es algo parecido a lo que nos pasa a los que nacimos en los setenta al escuchar o ver cualquier cosa relacionada con Mazinger Z. Una ola de nostalgia recorre e impregna todo nuestro ser trasladándonos mentalmente a aquellos años de infancia, juegos y escasas responsabilidades.

El caso es que cuando me enteré que estrenaban nueva película basada en este personaje de animación no puede escaparme de mi reflejo condicionado intentando recuperar (un tanto ilusamente, lo sé) la nostalgia de la serie original y me dispuse a ver esta versión actualizada de mi robot gigante favorito.

¿El resultado? Mejor de lo esperado, nada comparable a las últimas obras maestras del género que les hemos reseñado en esta web, pero afortunadamente no es la obra infame que me llegué a temer.

Como suele ocurrir en muchas películas de anime el argumento es simple y a la vez confuso: encuentran enterrado dentro de una montaña (por un asunto de universos paralelos) un Mazinger gigante que al parecer es una especie de dios cósmico que se puede cargar toda la estructura de la realidad. Pero sin que quede bien claro el porqué el Doctor Infierno y sus secuaces resucitan trayéndose consigo todas las bestias mecánicas que aparecieron en la serie original e intentan hacerse con el control de dicho Mazinger, con lo cual el lío ya está montado.