Vemos "La noche del terror ciego" con la presencia de su actriz, Lone Fleming

En la noche del jueves 29 de octubre, la magia del cine en 35 mm se hizo realidad en el Centro Gallego de Artes de la Imagen (CGAI) de A Coruña con la proyección de la primera película de Amando de Ossorio sobre los templarios, dentro del homenaje que le dedicó el festival de cine FKM en esta edición.

Por si fuera poco, la presencia de la actriz y musa del director, Lone Fleming puso el broche a una noche muy especial, esperada por muchos asistentes con ganas de ver la película y de conocer mas de los entresijos de los rodajes del director coruñés.

Así, con el público fantásticamente acompañado por la actriz y arropado con una manta de lujo de 35 mm dio comienzo “La noche del terror ciego”.



Ossorio rápidamente nos ponen en situación y presenta a los personajes principales: dos buenas amigas desde la adolescencia que se ven enfrentadas con la entrada en escena del macho alfa. Así lo sugieren los gestos sutiles, el tono de las palabras y las miradas, de esas que parecen decir: “Tia, yo no soy celosa pero mi metralleta sí que lo es”.

Comparto con la protagonista, una guapa y habladora Lone Fleming, que yo también son un producto del asfalto, por eso soy de la opinión que hay que mantenerse alejado de ruinas con cementerios que cuando te acercas a ellos escuchas una especie de “ooooh” espantoso. Solo faltaba aquel cartel que avisaba a Dante al inicio de su viaje a los círculos del infierno: “Los que entráis aquí, abandonad toda esperanza.”

Y al  final, pasa lo que pasa. ¡Qué demonios! Pasa lo que todos querían que pasara. Que los templarios, a la semejanza de los Nazgûl de Tolkien, pasean su mala gaita en velocidad reducida y con cánticos corales eclesiásticos omnipresentes que, como dijo algún experto en las mesas previas sobre Ossorio, no eran mas que los nombres de algunos del equipo técnico de la película dichos al revés.

Estos templarios tienen la debilidad de roer allí donde dan con cacho, y se echan a algunos de los protagonistas como si fueran “Leitão assado à Bairrada”. Olvidé apuntar que la historia se sitúa en Portugal, y que este “Leitão” se considera una de las siete “maravilhas” de la gastronomía portuguesa.

Aprovechando la presencia de la actriz protagonista, se nos desvelaron algunas anécdotas de la película de la mano de la propia Lone Fleming:

“Ossorio se me acercó y me dijo que era necesario rodar una escena lésbica. Yo le dije que no tenía ni idea, nunca había besado a una actriz y no soy lesbiana. No sabía cómo hacer. Le pedí una botella de vino, una rosa y una revista, y la otra actriz y yo, algo achispadas, nos pusimos a improvisar. Pienso que salió un resultado muy bonito y delicado. Pero hubo más. En la escena de la violación sobre la tumba, Ossorio dice que tiene que filmar cómo me arrancan las bragas. Yo le digo que no, que esa parte no la enseño. Pero él insistió. Al final, fui a comprar dos bragas, unas de color carne y otras de color blanco. El actor me quitó las blancas pero me dejé puestas por debajo las de color carne.”

Especial mención merece, creo yo y soy yo el que escribe, la escena en el taller de muñecos y maniquies, con sus luces de neón rojas y parpadeantes, asemejando la futuras películas de éxito como Blade Runner (1982). Ossorio, de nuevo, un paso por delante.

Una vez mas, Ossorio deja al público sin palabras pero con gritos que, afortunadamente, derivaron en minutos de aplausos merecidos a su obra y a su musa allí presente.

¡Va por ti, Lone Fleming!

Entrada originalmente publicada en la web del Festival FKM
http://freakemacine.org