Zootropolis: esta vez sí, calidad y diversión van de la mano.

Hay películas que vienen precedidas por su fama y condicionadas por sus altas expectativas, otras por el contrario, llegan a nosotros de la manera más inesperada y desapercibida. Nos pillan con la guardia baja, y nos descubren que nuestra capacidad de asombro sigue ahí, intacta, escondida bajo una montaña de producciones mediocres.
 Las películas de animación pasaron de ser productos exclusivamente para niños, a ser de la mano de Pixar, la línea de vanguardia de la calidad y el ingenio en el cine moderno, gracias a una época dorada en la que se encadenaba una obra maestra tras otra. Pero esos tiempos ya han pasado. Fruto de la predecible naturaleza humana de exprimir a la gallina de los huevos de oro, la industria del cine ha ido saturando el mercado con productos cada vez de menor calidad,  muchas veces acompañados de sus respectivas secuelas, todas ellas de una factura más preocupada en el calendario navideño que en la labor artística. Por ello, público y crítica esperaban ansiosos la que se nos presentaba como la joya  definitiva de la animación en el pasado Festival de Cannes: Del Revés (Pete Docter).


Pero unas expectativas tan altas casi siempre juegan en contra más que ayudan, y desde un punto de vista personal, Del Revés fue colocada demasiado pronto en un altísimo pedestal que no le correspondía. Y es que, por muchas cualidades que tenga, ha olvidado por el camino una premisa que por no ser recordada no es menos evidente: no emocionó a ningún niño. No hay que olvidar que la diversión del adulto acompañante es un plus, un accesorio, pero nunca puede ser el objetivo final, y la cinta era densa, aburrida y carente de ritmo para cualquier menor. Si después de la proyección respondieron que les gustó, fue porque esa sabiduría innata les llevó a la compasión hacia el que pagó la entrada.
Por eso, la sensación de asombro al ver Zootropolis es aún mayor. Uno cree que se trata de "otra" producción de animación a la que se llega más por eliminación que por acierto. Y se convierte en una de las sorpresas más agradables de todo el año. Su título original "Zootopia" nos ayudaría a ponernos en situación un poco mejor, con una metrópolis en donde conviven, de manera aparentemente pacífica animales de todas las familias y géneros, incluso los que durante siglos habían sido depredadores y presas. Pero en cuanto nuestra protagonista comienza su experiencia en la gran ciudad, va rascando la aparentemente idílica armonía de esa sociedad encontrando bajo ella una serie de realidades bastante menos amables. A esto hay que añadirle una trama digna de un buen guión de ...¿cine negro? Absolutamente, una historia que mantiene la atención sincera de un adulto, y que a veces puede incluso ser densa para un niño, dado el gran número de escenas que suceden de noche y con escasa iluminación. Pero todo ello queda compensado con creces por sus improbables protagonistas, una conejita policía y su compañero accidental, un zorro astuto que es víctima de toda clase de prejuicios. Porque si en algo han profundizado guionistas y directores, es en esas cuestiones que desprende el mensaje de la película, esas preguntas veladas que no se plantean de manera directa, pero que es inevitable abordar cuando uno sale de la sala y le siguen rondando la cabeza mucho después de pasarse el efecto de las carcajadas. Tienen que ver con la forma políticamente correcta con la que se tratan temas complejos que son de actualidad, como la integración del diferente, o las inevitables tensiones que surgen cuando (como hoy en el mundo real) los acontecimientos obligan a emparejar a compañeros de viaje de diferente procedencia, a los que no les queda más remedio que entenderse en un mundo para el que nadie está preparado.
Pero Zootropolis es, ante todo, una película de animación divertida dirigida a un público infantil. El diseño de sus secuencias es tan elaborado que requiere de una mirada atenta para apreciar todos los detalles (mención especial el barrio, a escala, donde viven los roedores). La escena de los animales nudistas desprende tal humor absurdo que podría estar escrita por un Monty Phyton. Pero hacía años, que no escuchaba en una sala de cine unas carcajadas tan espontáneas por parte del público adulto como en la escena de los perezosos, ante la mirada esta vez sí, un poco incrédula de los pequeños acompañantes. La imagen más icónica de la animación digital desde los ojitos del "Gato con Botas". El tiempo pondrá a cada uno en su sitio.


Publicado por Paranoide.

Ficha de la película:
Título original: Zootopia
Año: 2016
Duración: 97 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Director: Byron Howard, Rich Moore, Jared Bush
Guión: Jared Bush, Phil Johnston (Historia: Byron Howard, Jared Bush, Rich Moore, Josie Trinidad, Jim Reardon, Phil Johnston, Jennifer Lee)
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Animation
Reparto: Animation
Productora: Walt Disney Animation Studios
Género: Animación. Comedia. Fantástico | Animales. Policíaco.
Sinopsis:
La moderna metrópoli mamífera de Zootrópolis es una ciudad absolutamente única. Está compuesta de barrios con diferentes hábitats como la lujosa Sahara Square y la gélida Tundratown. Es un crisol donde los animales de cada entorno conviven, un lugar donde no importa lo que seas. De hecho puedes ser cualquier cosa, desde un elefante enorme hasta la musaraña más diminuta. Pero cuando llega la optimista agente Judy Hopps, descubre que ser la primera conejita de un cuerpo policial compuesto de animales duros y enormes no es nada fácil. Pero está decidida a demostrar su valía y se mete de cabeza en un caso, a pesar de que eso significa trabajar con Nick Wilde, un zorro parlanchín y estafador, para resolver el misterio. (FILMAFFINITY)