"Los Siete Magníficos": Denzel Washington marcando el ritmo.


Versión renovada del clásico. El de John Sturges de 1960 o el más clásico aún Los Siete Samurais de Akira Kurosawa (1954), referirnos a Los Siete Magníficos es nombrar palabras mayores. Además, tiene la ventaja de que puedes hablar con cierta libertad acerca del argumento, ya que la historia es tan familiar que todos la hemos visto hasta en El Equipo A.

 Y es que el relato de un pequeño pueblo oprimido por unos desalmados, que se hacen con los servicios de profesionales con pocos escrúpulos y habilidades letales para defenderlos, es siempre muy agradecido. Como lo son las contadas ocasiones en las que el cine reciente visita el género del western.

 Hace mucho que la edad de oro de las películas de vaqueros, con John Wayne y compañía quedaron atrás. Y confieso, no sin cierta vergüenza, que me quedo asombrado cuando veo cómo nuestros mayores quedan prendados de las películas de Kirk Douglas, Burt Lancaster, Dean Martin y demás paisanos hechos y derechos. Personalmente me resultan llenas de tópicos y con frecuencia me cuesta distinguir unas de otras. La excepción la constituyen las producidas por el trío Leone-Eastwood-Morricone, que no pierden un ápice con cada visionado.



Pero después de que el género renaciera de la mano de Clint Eastwood con Sin Perdón (1992), los grandes estudios apuestan de cuando en cuando por las historias del lejano Oeste, y la cosecha es un valor seguro. Puede que el prestigio que gozaba el género cuando vivía John Ford no vuelva nunca más, pero acercarnos al cine a ver un western con un buen reparto hoy día, es sinónimo de pasar un rato interesante como mínimo (reivindicar la espléndida  El Tren de las 3:10 (James Mangold, 2007)).

Por eso, que Antoine Fuqua decidiera ponerse al frente de un proyecto liderado en la pantalla por Denzel Washington y secundado por Ethan Hawke y el chico de moda Chris Pratt, despierta toda nuestra curiosidad. No hay que olvidar que Antoine Fuqua nos entregó uno de los mejores títulos del cine policíaco de los últimos años, Training Day (2001). Y de paso vimos los mejores trabajos de sus protagonistas, precisamente Washington y Hawke, que han firmado hasta la fecha.

 Ese era precisamente el problema, la escandalosamente irregular carrera de un actor con talento irrepetible como Denzel Washington. Se trata de un intérprete que encadena título tras título, pero que a veces es como si no estuviera... como si mandara a un hermano gemelo suyo menos talentoso, mientras él se toma unas merecidas vacaciones.

Pero en Los Siete Magníficos, se ve desde la primera escena en la que aparece que Denzel está enchufado. Es una de esas presencias poderosas con las que, a su lado, todo funciona. Ya no es ningún jovencito (no lo era tampoco John Wayne), pero posee esa elegancia natural, ajena a la edad y a los músculos, del que se pasea por el pueblo sabiendo que es el más rápido con el revólver. Y en el baile no está solo. La química entre Ethan Hawke y Washington es evidente, los personajes son tan complejos como la vida en el oeste, y muchas veces la historia que tienen por detrás nos despierta  más curiosidad que la historia que está por venir.

Chris Pratt da la réplica, como que ha dejado de ser una promesa y ya puede lidiar con los grandes. Hablano de grandes (dimensiones), Vincent D'Onofrio haciendo de pirado, Byung-hun Lee que se ha convertido en el oriental imprescindible, y Manuel Garcia-Rulfo, un actor mexicano con una personalidad y porte capaz de robar plano a cualquiera de sus compañeros.

Si hay que poner un pero, es que todo este talento y carisma, tiene como objetivo enfrentar a un villano encarnado por Peter Sarsgaard, que ni de lejos está a la altura de poner en apuros por lo menos en el terreno interpretativo, a Hawke y Washington, la pareja sobre la que pivota todo el grupo.

No sé si era pertinente o no revisitar un clásico como Los Siete Magníficos, pero ofrece interpretaciones convincentes, personajes interesantes en la forma y en el fondo, y escenas de acción que no utilizan los efectos digitales para rozar el ridículo. A destacar toda la secuencia final, desde la preparación de la defensas del poblado hasta el posterior asalto. Ambientes en los que Fuqua se siente como pez en el agua, como ya nos dejó muestra al final de El Rey Arturo (2004), en los que Clive Owen y tres caballeros (mercenarios también con su corazoncito) preparaban las defensas de una guarnición romana ante la acometida inminente de una fuerza numérica muy superior.

Para los que gusten del western moderno. Para los que gusten de ver a buenos actores cuando están motivados, bonitos caballos, bonitos sombreros... y una banda sonora póstuma de James Horner, sencillamente espectacular.


Ficha de la película: 

Título original: The Magnificent Seven
Año: 2016
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Director: Antoine Fuqua
Guión: Richard Wenk, Nic Pizzolatto (Historia: Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni)
Música: James Horner, Simon Franglen
Fotografía: Mauro Fiore
Reparto: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D'Onofrio, Byung-hun Lee, Manuel García-Rulfo, Martin Sensmeier, Haley Bennett, Peter Sarsgaard, Matt Bomer, Luke Grimes, Cam Gigandet, Kevin Wayne, Thomas Blake Jr., Miles Doleac, Jonathan Joss
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / Sony Pictures / Village Roadshow Pictures
Género: Western. Acción | Remake
Sinopsis
Los habitantes de Rose Creek, atemorizados bajo el control del industrial Bartholomew Bogue, deciden contratar a siete forajidos para terminar con la amenaza: Sam Chisolm (Denzel Washington), Josh Faraday (Chris Pratt), Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), Jack Home (Vincent D´Onofrio), Billy Rocks (Byung-Hun Lee), Vasquez (Manuel García Rulfo) y Red Harvest (Martin Sensmeier). Sin embargo, pronto se darán cuenta estos siete que están luchando por algo más que el simple dinero. Remake del western homónimo de John Sturges, a su vez remake de 'Los siete samuráis' de Akira Kurosawa. (FILMAFFINITY)