El Reino. El lado humano de la corrupción.


Una huida hacia adelante, desesperada, llena de rencor y amargura, es lo que nos muestra el director Rodrigo Sorogoyen en esta excelente película recién presentada en el festival de San Sebastián, la caída al vacío de un frío y ambicioso político de provincias a punto de desembarcar en las altas esferas del poder (interpretado con la sutileza que le caracteriza por Antonio de la Torre) que será inmisericordemente sacrificado por su partido al verse afectado por un caso de corrupción.

Con un comienzo trepidante donde abundantes plano secuencia nos muestran el andar decidido y seguro de su protagonista, seremos testigos del lado oculto de la vida de los políticos cuando no tienen una cámara delante: su día a día en las reuniones y comidas de trabajo, las vacaciones en yate, la vida familiar, las conjuras, las criticas soterradas, las alabanzas desmedidas, los trapicheos, prácticamente todo, hasta llegar a esa caída al vacío más oscuro, al desplante de quien antes le reía las gracias, el desprecio de quienes obedecían fielmente, las puñaladas traperas de quienes eran sus más leales compañeros.



Comenzará aquí una búsqueda y defensa desesperada por mantener su estatus, por una salida digna que nunca llegará y le forzará a tomar decisiones cada vez más arriesgadas hasta llegar a temer por su vida y la de sus allegados y enlodarse en las cloacas más oscuras del poder (el comisario Villarejo seguro que disfrutará con esta película, la actual ministra de Justicia no tanto).

En esta segunda parte el ritmo de la narración decae, alargando (a mi juicio) innecesariamente algunas escenas en lo que quizá constituya el único punto flojo de “El Reino”, pero vuelve a erguirse en su soberbio tramo final, un impecable cara a cara del protagonista con la periodista estrella de rigor (una siempre solvente Bárbara Lennie haciendo un trasunto de Ana Pastor), que nos da los mejores diálogos del film y un final seco y desafiante que nos lleva a reflexionar sobre si al fin y al cabo son tan diferentes a nosotros estos seres a los que tanto criticamos, y si en su lugar hubiéramos actuado de similar manera.

Bárbara Lennie
La prensa, el ciudadano medio, los empresarios afines al poder, los grandes partidos, nadie sale indemne de esta agria visión del mundo que nos ha tocado vivir (y soportar) y del que solo nosotros, con nuestras acciones y responsabilidades, podremos algún día emerger.
Mientras tanto, que sigan surgiendo obras como esta que nos muestran con su amplitud de miras tanto el lado infecto de la política actual, como el lado humano de los que consideramos (a diferencia de nosotros, “inmaculados ciudadanos”) políticos infectos.

Rodrigo Sorogoyen

Ficha de la película:


Título original: El reino
Año: 2018
Duración: 122 min.
País: España
Dirección: Rodrigo Sorogoyen
Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Música: Olivier Arson
Fotografía: Álex de Pablo
Reparto: Antonio de la Torre,  Josep Maria Pou,  Nacho Fresneda,  Ana Wagener, Mónica López,  Bárbara Lennie,  Luis Zahera,  Francisco Reyes,  María de Nati, Paco Revilla,  Sonia Almarcha,  David Lorente,  Andrés Lima,  Óscar de la Fuente, Laia Manzanares
Productora: Coproducción España-Francia; Tornasol Films / Trianera PC AIE / Atresmedia Cine / Le Pacte / Mondex, Cie / Bowfinger International Pictures
Género: Thriller. Intriga | Política
Sinopsis:
Manuel (Antonio de la Torre), un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan. (FILMAFFINITY)