6 de febrero de 2015

El Misterio del año 1984


¿Pero qué pasó en el año 1984? Tendrá que pasar algún lustro para que personas sobradas de tiempo y neuronas se dediquen a investigar lo que ocurrió ese año para que la industria del cine se volviera loca y esparciera talento y creatividad en unas cantidades de las que hoy viviríamos una década… ¿estoy exagerando?
En estos tiempos en los que las grandes producciones se estrenan con cuentagotas, los estudios llegan a acuerdos de “no agresión”, si este año Marvel estrena la segunda parte de “Los Vengadores” tendremos que esperar a 2016 para ver “La Liga de la Justicia” de DC  y si en navidad estrena Pixar, no estrena Dreamworks, no se entiende que una parte tan grande de nuestra memoria cinematográfica tenga la firma de ese año…

Hoy vivimos en el año de… Avatar, en el año de…El Señor de los Anillos.
Pero en ese año 1984, asistimos a multitud de títulos que, por su calidad, por  ausencia de ella o simplemente por su vestuario, quedaron fijados en nuestra memoria. Ese cine se ve ahora desde la distancia fresco, sin complejos, e infinitamente más creativo y gamberro. Podemos hacer una pequeña revisión de títulos aquel año:


 Los Cazafantasmas (Ivan Reitman)  Mítica donde las haya. Aún hoy, de forma recurrente intentan retomar la franquicia sin éxito para hacer caja… ¿Quién no recuerda la ambulancia y la banda sonora? 


   Terminator (James Cameron) En 2015 se vuelve a estrenar la enésima revisión de esta obra maestra que ya no puede soportar otra vuelta de tuerca. Volveré…! déjalo estar por favor, Arnold. 


La Historia Interminable (Wolfang Petersen)  Vale, la adaptación del clásico de Michael Ende no está a la altura de las otras, pero cómo molaban Atreyu y la Vetusta Morla (sí, como el grupo). 


  Superdetective en Hollywood (Martin Brest)  El Ferrari, las zapatillas de Eddie Murphy, la musiquilla… Sí, las comedias sin más pretensiones que la de divertir también pueden encontrar un sitio en la historia del cine.

Indiana Jones y el Templo Maldito (Steven Spielberg) Si consideramos Indiana Jones como una trilogía, estamos ante el mejor cine de aventuras de todos los tiempos.


 Top Secret (J. Abrahams y D. Zucker)  Su entido del humor no ha perdido una pizca de originalidad, y escoger el mejor gag de toda la película es sencillamente imposible.



Dune (David Lynch) Fue un fracaso en taquilla, pero se ha convertido en una película de culto, y su cuidado diseño de producción se deja sentir aún hoy en el cine de ciencia ficción. Memorable aparición de Sting.


Karate Kid (J. Avildsen) Por lo icónico de la cinta en la frente, la grulla al atardecer… dar cera y pulir cera nunca volvieron a significar lo mismo.

Fuera del cine más comercial, en el círculo de festivales fue el año de obras maestras como Amadeus (Milos Forman), Erase Una Vez en América, del inolvidable Sergio Leone, o Cotton Club (Francis Ford Coppola). ¿Y el cine patrio quedó fuera de esta cosecha extraordinaria que vivió Hollywood? Pues no, ese año Mario Camus filmó uno de los hitos de la historia del cine español con Los Santos Inocentes, triunfadora además en Cannes por sus inolvidables interpretaciones.

¿Aún no es suficiente? ¿Todavía nos queda algo de la paga para comprar otra entrada? Pues también fue el año de Los Gremlins (Joe Dante), de pasar miedo con Pesadilla en Elm Street (Wes Craven), y comedias como La Mujer de Rojo (Gene Wilder) o Loca Academia de Policía (Hugh Wilson) yo quiero viajar a 1984 con una bolsa muuuy grande de palomitas!


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