25 de febrero de 2018

Tres anuncios en las afueras. La imperfección hecha arte.

“Tres anuncios en las afueras” (por una vez me gusta más el título en español que el original) se ha convertido en una de las películas sorpresas de la temporada y una de las grandes favoritas a los Oscar al combinar de manera inusitada un drama crudo y personal, una acertada disección de la América profunda y un humor cáustico e irreverente que no deja pies con cabeza.

Las dos anteriores películas de Martin McDonagh (Escondidos en Brujas, Siete psicópatas) estaban muy influenciadas por el cine de Tarantino y Guy Ritchie, y aunque tenían comienzos prometedores acababan volviéndose un tanto alocadas e imprecisas. O al menos ese es el recuerdo que me dejaron.

A estas influencias que sin duda perduran ahora habría que sumarle la muy benéfica de los hermanos Cohen, evidente tanto en la creación y retrato de personajes como en la adopción de un ritmo más pausado y comedido, pero todo sin que haya perdido sus señas de identidad. Ahí siguen los diálogos irónicos y afilados marca de la casa, y una historia que dentro de su aparente sencillez muestra múltiples giros y bifurcaciones aunque esta vez más por la evolución de los personajes que por elementos de la historia en sí.


14 de febrero de 2018

Mazinger Z Infinity. Robots gigantes, el reflejo condicionado y la procreación.

¿Recuerdan el perro de Pavlov? A través de una serie de experimentos descubrieron que comenzaba a salivar cada vez que sonaba una campana ya que el muy ingenuo lo asociaba al acto de comer. El bueno de Pavlov llamó a esta reacción fisiológica reflejo condicionado, y en cierto modo es algo parecido a lo que nos pasa a los que nacimos en los setenta al escuchar o ver cualquier cosa relacionada con Mazinger Z. Una ola de nostalgia recorre e impregna todo nuestro ser trasladándonos mentalmente a aquellos años de infancia, juegos y escasas responsabilidades.

El caso es que cuando me enteré que estrenaban nueva película basada en este personaje de animación no puede escaparme de mi reflejo condicionado intentando recuperar (un tanto ilusamente, lo sé) la nostalgia de la serie original y me dispuse a ver esta versión actualizada de mi robot gigante favorito.

¿El resultado? Mejor de lo esperado, nada comparable a las últimas obras maestras del género que les hemos reseñado en esta web, pero afortunadamente no es la obra infame que me llegué a temer.

Como suele ocurrir en muchas películas de anime el argumento es simple y a la vez confuso: encuentran enterrado dentro de una montaña (por un asunto de universos paralelos) un Mazinger gigante que al parecer es una especie de dios cósmico que se puede cargar toda la estructura de la realidad. Pero sin que quede bien claro el porqué el Doctor Infierno y sus secuaces resucitan trayéndose consigo todas las bestias mecánicas que aparecieron en la serie original e intentan hacerse con el control de dicho Mazinger, con lo cual el lío ya está montado.