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Mostrando entradas de enero, 2018

Your Name. La consagración de un esteta.

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La luz. Eso es lo que diferencia a las películas Makoto Shinkai, su especial y detallista trabajo con la luz. Pues si bien los grandes directores de anime no desprecian este apartado, en este director es casi una obsesión constante mostrar en cada plano como los rayos de sol, su luminosidad y las sombras inciden en los personajes y los paisajes, creando autenticas obras de arte pictóricas y, como si de un buen pintor impresionista se tratara, mostrándonos con particular agudeza y exquisita sensibilidad todo el retazo de colores que la naturaleza puede ofrecernos.

Creo que es en sus mediometrajes “El jardín de las palabras” (impresionantes cada una de sus secuencias bajo la lluvia) y “5 cm por segundo” (todo él un poema visual) donde artísticamente alcanza sus mayores cotas, pero es sin duda con su último trabajo, “Your Name”, donde ha conseguido el equilibrio perfecto entre arte y narración, con una historia atractiva, compleja y de exquisita resolución, pero sin que falten esas escen…

The Disaster Artist. Los límites de la subjetividad.

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Ganadora del festival de San Sebastian de este año que acaba de finalizar, es esta una película perfecta para seguir reflexionando sobre la subjetividad a la hora de valorar del arte, y sus límites obvios, que en el mundo del cine vienen dados por la necesidad imperiosa de poseer unos conocimientos mínimos imprescindibles tanto técnicos como artísticos. Si no sabe nada sobre el complejo mundo de la fotografía, las cámaras, las lentes y la iluminación de una toma, si nunca ha escrito un guión o nada creativo en su vida, si nunca ha actuado en una obra de teatro y si, como la mayoría del común de los mortales no tiene esa sabiduría innata propia de los genios; las probabilidades de que todo acabe en desastre son muy altas si un buen día se embarca en el titánico proyecto de hacer una película. 
Y algo así es lo que cuenta “The Disaster Artist”, los avatares, aventuras y desventuras de un hombre singular, sin excesivo talento, comportamiento infantil, pero desmedida ambición y nulo mied…

Tenemos que hablar de Kevin. El enemigo en casa.

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Aprovechando el reciente estreno de la nueva película de la directora Lynne Ramsay “En realidad, nunca estuviste aquí”, es una excelente ocasión para rememorar su anterior trabajo, la excepcional “Tenemos que hablar de Kevin”.

Drama duro, cruel e implacable que retrata una realidad poco habitual pero con la que algunos desafortunados tienen que cargar, la de tener un hijo con tendencias psicopáticas: frío, duro, egoísta y, a veces, cruel.

¿Hasta dónde puede llegar el amor de una madre, cuánto debe (y puede) soportar, es su consentimiento ante el caprichoso comportamiento del niño (y posterior adolescente) un cómplice culpable de lo que en un futuro pueda llegar a cometer?