17 de abril de 2015

Cuando cine y música no se pueden separar

                                Bruce  Springsteen, Streets of Philadelphia
¿Qué sería del cine sin la música? No nos engañemos, el cine tiene una dependencia mayor de la música que ésta del cine. Este no es un análisis de la calidad musical de las bandas sonoras (tenemos en este sitio plumas más autorizadas que la de un servidor para hacerlo), ni siquiera una revisión de las más importantes canciones de la música popular que han dado el salto al cine. Es solo un repaso sesgado, subjetivo y arbitrario de aquellos momentos cinematográficos que se me han quedado grabados de manera indivisible a la música que los acompañaba, quedando a veces eclipsados por ella...



Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) La jungla entera desaparece devorada por un infierno de napalm... y Jim Morrison canta/recita The End a sus anchas en medio de semejante panorama. Una película que es una cantera de iconos (El Horror...!), pero quizás sean estos planos los que mejor resumen las casi tres horas de locura bélica que vamos a  presenciar.


Wayne´s World (Penelope Spheeres, 1992) Meter en un mismo saco el clásico de Coppola y esta gamberrada de Mike Myers tendría delito, sino fuera porque la música de Freddie Mercury y compañia se encarga de convertir en sorprendente y hasta genial esta secuencia que es con mucho, lo más destacable de la película. El clásico, por supuesto, Bohemian Rhapsody.


Philadelphia (Johnatan Demme, 1993) La peli... no es la alegría de la huerta, como que la ves una vez y no quieres volver a pasar por el dramón con su predecible desenlace. Pero el Boss es mucho Boss, y si alguien me habla de la película me vienen a la memoria las imágenes de Bruce Springsteen pateando las calles con cara de haber dormido poco, antes que las de los actores que sí aparecen en el filme.


Hellboy 2: El Ejército Dorado (Guillermo del Toro, 2008). Obviamente, es una elección puramente personal. No serán los vocalistas más virtuosos ni son precisamente Los Chicos del Coro, pero esta versión bizarra de Simon & Garfunkel / Red & Blue, es otro momento genial de esos que tanto agradecemos a Guillermo del Toro. La canción es Can`t Smile Witout You, de Barry Manilow.


La Mision (Roland Joffé, 1986) Este es uno de esos pocos casos en los que la calidad es tan grande, que se ponen de acuerdo los críticos, melómanos, musicólogos, o simplemente cualquier ser humano con el oído no atrofiado. Un actorazo como Jeremy Irons pasa de prota a actor secundario en cuanto toma protagonismo la pieza. El maestro Morricone se marcó una partitura que tiene ya entidad propia más allá del cine, y trascenderá seguro, a la propia película. El extracto elegido: Gabriel´s Oboe.


Terminator 2 (James Cameron, 1991) Pero para terminar este repaso musical vamos a ponernos cañeros y a recordar a ese androide irrompible que cambiaba de forma y convertía cualquier parte su cuerpo en un arma letal para nuestro asombro (qué tiempos aquellos). Perseguidos por un inmesnso camión negro nos escapamos en una minicross a todo trapo con música de Guns N' Roses, antes de que la anatomía de Axel Rose también cambiara de forma y tamaño. El tema, You Could Be Mine.


Un último apunte... si en esta mini-revisión echamos en falta a Quentin Tarantino, no es pura coincidencia, es solo que los momentos musicales memorables en sus películas son un género en sí mismo y merecerían especial atención.... ¿podríais vosotros quedaros solo con uno?

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