16 de mayo de 2015

¿Algo nuevo bajo el sol?

                                                                          cartel promocional
Tenemos en cartelera Mad Max Fury Road, de George Miller. El fue el responsable, hace muchos años ya, de aquella primera Mad Max en la que nos presentaban a un jovencísimo Mel Gibson. Ambientaban la trama en un futuro postapocalíptico hoy tan recurrente, pero por aquel entonces resultaba algo bastante novedoso. Así que en una palabra, George Miller tiene el derecho a volver a retomar su historia cuando quiera, al igual que George A.Romero puede llevarnos a noches de zombis y casquería cuantas veces le plazca. Pero en esta entrada quiero fijar el foco en una cuestión que empieza a volverse alarmante.

 ¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de secuelas, precuelas, remakes, reviews, episodes... que acaparan las salas de cine? ¿No hay sitio entre las grandes producciones para guiones puramente nuevos? Si echamos la vista atrás, los datos aún llaman más nuestra atención. Si exceptuamos adaptaciones de cómics marvel o DC, adaptaciones de clásicos de literatura fantástica, refundaciones de sagas, versiones de éxitos ochenteros... nos encontramos con que para encontrar un universo cinematográfico original nos tenemos que remontar practicamente hasta Matrix (Wachowski bro.) y de eso hace ya 15 años. No tengo respuestas: no creo que haya una escasez de ideas tan grande entre los guionistas (que por otra parte se curran unos guiones que hasta superan los originales como en Stark Trek de J.J. Abrahams), ni que los seres humanos seamos tan reacios a los cambios, contrarios a acercarnos a algo sino lo percibimos como un sitio en donde de alguna manera ya hemos estado. Y vamos a poner solo algunos ejemplos de las películas que nos vienen, y en donde es difícil encontrar una gran apuesta a un guión totalmente original.
Mad Max Fury Road (George Miller) le concederemos al padre de la criatura el beneficio de la duda. Mel Gibson será difícil de olvidar, y dudo que aparezca una villana del carácter de Tina Turner, pero John Candy ha tenido papeles interesantes (Bane) y Charlize Theron ya nos ha sorprendido antes.


Poltergeist (Gil Kenan): ¿no os parece que utilizan el reclamo de un clásico para llamar la atención sobre otra película de terror con niños a los que ya hemos visto de todas las maneras y de todos los colores?


Jurassic World (Colin Trevorrow): Otro caso de película-franquicia. Seguramente cumpla las expectativas que uno se cree de ella al contar con un gran presupuesto, y porque serán unas expectativas bajas al no aparecer ni Spielberg tras la cámara y ni rastro de Michael Crichton.


Terminator Genesis (Alan Taylos): Este caso especialmente es el que más escuece...¿qué necesidad había, sobre todo después de la floja, flojísima Terminator Salvation (J. Brancato,2009)?


Fantastic 4 (Josh Trank): En este caso es una de esas refundaciones de saga, y la ventaja es que el listón a superar no está muy alto...

The transporter Refueled (Camile Delamarre): Sin Jason Statham ¿Será también calvo?¿Conducirá un Audi?¿y si no conduce un coche alemán?!qué nervios!


Star Wars Episodio VII (J.J. Abrams): Vale, este día sí está marcado en el calendario. Y porque el director puede estar tan inspirado como en la refundación de Stark Trek, y por tratarse de un mito actual, las expectativas son en este caso son muy altas.


Misión :Imposible-Nación Secreta (Cristopher McQuarrie): Ya es significativo que en el título hayan evitado poner el número de la entrega... No voy a ser malo, seguro que es una película de factura notable, guión trabajado, secuencias de acción espectaculares y vemos más mundo que en los documentales de National Georaphic. Pero parece que Tom Cruise, cuando encadena unos cuantos fiascos consecutivos, se refugie en un valor seguro para hacer caja, aún a costa de exprimir a la gallina de los huevos de oro.


Y quizá sea esa la respuesta, la misma razón por la que Will Smith estará pensando otra vez en Men in Black, y Mike Olfield publica una y otra vez Tubular Bells. No se trata de completar trilogías, nada de cerrar ciclos, ni de aportar una visión que quedó sesgada en una primera parte. Puede que simple y llanamente, un estudio, un director, tienen un número limitado de muñequitos en su partida, y cuando pierden dos, antes de perder el tercero tienen que volver a territorio conocido, apostar sobre seguro aunque suponga poner patas arriba a un clásico, o acabar con la única obra maestra que en muchos casos cuentan en sus carreras. Antes de que pierdan el tercer muñequito y les aparezca el "The End".

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