20 de junio de 2015

En un futuro no muy lejano...

                                          Regreso al Futuro imagen inspirada
Nos acercamos alegremente a la fecha en la que el DeLorean de Marty McFly se detenía en la segunda parte de Regreso al Futuro, llevándonos hasta el lejano 2015 en donde nos esperaba un mundo lleno de adelantos asombrosos... ¿pero qué se ha cumplido de aquellas predicciones? y más aún ¿cuántas veces han acertado los guionistas de Hollywood cuando se han atrevido a jugar con su bola de cristal?



Regreso al Futuro 2 (Robert Zemeckis, 1989): McFly desembarca directamente... ¡ahora! y sinceramente, con esas nike y ese chaleco acolchado, si se dejara crecer la barba, sería el más hippster del barrio. Iría a la última moda vamos, eso sí, con la ropa que llevaba en los 80, porque lo de las prendas que cambian de color no lo vemos claro. Y por no hablar del DeLorean. Hoy te paseas con semejante coche, y acaparas más miradas que si llevaras el último Ferrari o Lambo. Pero lo de los monopatines que vuelan...Marty se habría quedado con cara de no entender nada al ver que lo último en el 2015 son unos monopatines gigantescos de madera, y que las bicis vuelven a lucir cuadros de acero que parecerían obsoletos allá en los 80. Paradojas de las masas. Y luego está el recurrente sueño humano de volar. Parece ser que en el 2015 los coches voladores siguen pareciéndonos tan ciencia ficción como en 1989.


Saga Terminator (James Cameron): El Día del Juicio Final en esta popular saga no es otro que el año 2011. Para ese entonces, Skynet tomó conciencia de si mismo y decidió que lo mejor para la Tierra era exterminarnos. Que había que dejar el planeta a otros. Y claro, se dedicó a tomar el control de todos los sistemas y a producir androides en masa, empleando para ello una Inteligencia Artificial que se nos antoja aún a varias décadas vista. Hoy día Skynet no tendría que arrebatarnos la Tierra, se la iríamos entregando gustosos,a la par que nuestro tiempo y trabajo, si en vez de crear robots homicidas creara divertidas y gratuitas aplicaciones con las que alienarnos.


Blade Runner (Riddley Scott, 1982): Lo siento, no respetamos ni a los clásicos. Por supuesto no vamos a discutir la calidad del guión, pero en al película la historia se desarrolla en al año 2019. Osea dentro de cuatro añitos. Unas olimpiadas. Un Mundial. Y la Tierra se convertirá en una especie planeta enfermo (más aún), donde los seres humanos clonados de confunden y se utilizan sin ningún  pudor, las ciudades albergan unas superestructuras piramidales donde podría caber perfectamente una ciudad del tamaño de Lugo. Y los viajes interestelares otra vez, los coches surcando cielos contaminados de nuevo. Ese sueño que se nos escapa de volar con la misma autonomía que los gorriones, cuando hoy en día el mayor avance conseguido son las aerolíneas low cost.


Rescate en Nueva York 1997 (John Carpenter, 1981): Aunque en este tema la palma se la lleva esta película de John Carpenter, que por otra parte, es imprescindible. En ella se nos muestra al bueno de Kurt Russel abriendose paso por un Nueva York apocalíptico convertido en una gigantesca prisión alejada de las leyes y de cualquier tipo de control.Ni el mismísimo presidente de los Estados Unidos está a salvo... Todo ello, en un hipotético año 1997.

                                                                                    Kurt Rusell
A modo de conclusiones, ¿qué podemos sacar? pues la primera, que por encima de todo, somos irremediablemente pesimistas. Apocalípticos y fatalistas. El inevitable colapso siempre está a punto de ocurrir, y el fin de la civilización tal y como la conocemos está a la vuelta de la esquina. Por suerte para nosotros, conforme nos acercamos a él, recibimos una prórroga para situar el Fin del Mundo dentro de otros diez años. Algo así como un aplazamiento que nos concede nuestra entidad bancaria para un desahucio, que en el fondo sabemos que ocurrirá. La segunda, es que nos gusta volar. Pero no con un transbordador espacial. No haciendo cola y metiendo a presión el equipaje de mano en las bandejas encima del asiento. Nos gustaría volar a nuestro aire, con nuestro coche, una mochila, una capa o cualquier dispositivo que nos permita salir disparados en un segundo lejos, bien lejos, y sin tráfico. Y la tercera, y no menos sorprendente, es que aunque el cine casi siempre ha ido demasiado lejos en el devenir de las sociedades y de los adelantos tecnológicos, anticipando varias décadas situaciones que en la realidad aún no han llegado (apocalipsis nucleares, viajes interestelares), se ha quedado ridículamente corto al predecir el desarrollo de unos pequeños dispositivos que hace unos pocos años utilizábamos para hablar por teléfono, y que hoy en día hacen que cualquier dispositivo de comunicación, incluso los imaginados para dentro de muchos siglos, nos parezcan anticuados, simples y que no le llegarían a la suela de los zapatos al terminal más básico...

No hay comentarios:

Publicar un comentario