Supongo que me respetarás... ¿Eh Teodoro?

                                                            Amanece, que no es poco
"Ahora o Nunca", "Perdiendo el Norte", o el fenómeno "8 Apellidos Vascos", la salud de la comedia nacional atraviesa por un momento alegre. Siempre hemos tenido unos buenos argumentos para sentirnos orgullosos de nuestras comedias, aunque curiosamente, era necesario que pasara una buena cantidad de años para que las éstas adquirieran el estatus que les correspondía por su calidad (cosa que no ocurría por ejemplo, con los dramas), y muy a menudo tuvieron que soportar el desprecio de crítica y público, como si existiera un complejo en reconocer que aquello que nos hacía reír aquí, no tenía nada de lo que avergonzarse respecto a lo que nos llegaba más allá de los Pirineos.


Y de entre toda esa desigual cosecha de cine, vamos a destacar hoy una pequeña joya, de esas que van adquiriendo valor con el tiempo, puro boca a boca alejado de grandes campañas de marketing, en un caso donde podemos decir sin dudarlo, que la calidad al final, se abre camino. No es otra que "Amanece, que no es poco" (Jose luis Cuerda, 1989). Esta es una película que cada vez que se emite por television, alcanza un share mayor que la última vez, fenómeno inexplicable solo observado en "Pretty Woman" (Garry Marshall, 1990). La cinta no fue ni mucho menos un taquillazo. Tuvo tres nominaciones a los Goya, pero se fue de vacío. La crítica, siempre tan aguda, se cebó con ella y calificaron sus gags como "sin ninguna gracia". Hoy figura en todos los rankings de votación popular como una de las más respetadas y queridas comedias españolas de la historia. Existe una comunidad de fans, los amanecistas, entre los que figuran no  pocos actores, que se saben todos sus diálogos de memoria, al más puro estilo de los fans de "La Vida de Brian" de los Monthy Pyton. Y es que  las situaciones, las conversaciones y los gags no tienen nada que envidiar a las del mítico grupo británico. Sus diálogos son tan elaborados e ingeniosos, que hacen que al escuchar hablar a los labradores que deciden hacerse intelectuales, o al bueno de José Sazatornil, cualquier comedia llegada del Estados Unidos nos parezca burda y simplona. Es en ese humos delirante, carente casi de guión porque no lo necesita, donde esta película se presenta como una fuente de imaginación, de continuas revisiones, y de actores que aguantan lo que les echen. La lista de momentos es interminable: los números musicales en la escuela, los hombres que brotan en el huerto, la inolvidable química entre Antonio Resines y Luis Ciges, los sudamericanos que unos días van en bici y otros huelen bien, el idolatrado Fulkner... lo mejor es que te la pueden contar entera, y aún así, no te la estropearían. Es de esas cosas que tienes que verlas, aunque te hayan contado el chiste mil veces.

                                                                           
La influencia que ha tenido en cómicos posteriores es muy patente, y no nos costará reconocer su humor absurdo en muchos miembros de la nueva y rica generación de cómicos actual. Absolutamente imprescindible, si es que aún no la habías descubierto, siempre es un buen momento. Y la primera vez que uno la ve, inevitablemente se pregunta : ¿Pero cómo puede ser que hayan tenido que pasar 20 años para que se haya convertido en una película de culto?

Ficha de la película (fuente filmaffinity)

Título original: Amanece, que no es poco
Año: 1989
Duración: 106 min.
País: España 
Director: José Luis Cuerda
Guión: José Luis Cuerda
Música: José Nieto
Fotografía_ Porfirio Enríquez
Reparto: Antonio Resines, Cassen, Luis Ciges, Aurora Bautista, Enrique San Francisco, José Sazatornil, Pastora Vega, Chus Lampreave, Manuel Alexandre, María Isbert, Miguel Rellán, Guillermo Montesinos, Rafael Alonso, Antonio Gamero, Gabino Diego, Ovidi Montllor, Carmen de Lirio, Queta Claver, Fedra Lorente, Violeta Cela, Fernando Valverde (AKA Tito Valverde), Ferran Rañé, Arturo Bonín
Productora: Compañía de Aventuras Comerciales / TVE / Paraíso
Género: Comedia | Comedia absurda. Surrealismo