29 de agosto de 2015

Elemental, querido Mckellen

                                                Mr. Holmes
Un planteamiento con una lógica apabullante: tenemos a un gran actor, a un icónico personaje que precisamente goza de uno de sus mejores momentos...y necesariamente el desenlace no puede ser otro que el de una película pausadamente irresistible... ¿o no?



Y es que ya sabemos que el cine no es una ciencia exacta, no hay fórmulas ni recetas milagrosas, y por eso muchas veces partimos de unas premisas que nos generan unas expectativas que luego no se cumplen. Resultado: decepción. Aunque en muchas ocasiones la decepción solamente obedece a no encontrarnos con lo esperado más que a que nos cuenten una mala historia. Y este es el caso de Mr Holmes. Se trata de una película que está en las antípodas del anfetamínico Holmes de Guy Ritchie, muy alejado también del intelecto sobrehumano e infalible de la versión televisva que interpreta Benedict Cumberbatch (este último dejaría en ridículo al mismísimo profesor Charles Xavier en una partida de trivial), o de otras versiones que podemos ver cine o televisión, todas ellas de una calidad bastante notable. Pero esta se aleja completamente del ritmo frenético que es el denominador común de todas ellas. Ya sea por unas secuencias de acción muy físicas, o por unos razonamientos deductivos que se suceden a la velocidad de un procesador Snap Dragon, seguir el hilo de una historia de Sherlock Holmes en cualquiera de sus versiones requiere a menudo una buena taza de café y es una tarea que nos puede dejar exhaustos. Aquí la brillantez del razonamiento deductivo queda en un segundo plano tras la naturalidad con la que Ian Mckellen aborda personajes complejos. La antaño infalible mente de Sherlock ya no lo es tanto, aunque a veces despierte su genialidad, y la compense con lecciones aprendidas durante toda su vida, verdades matemáticamente infalibles que se fueron desmoronando con el paso de los años, y que ahora las emplea como una herramienta más. Porque los demonios a los que se enfrenta en esta ocasión el bueno de Sherlock son muchos, pero están casi todos en el interior de su ajetreada cabeza. No os esperéis un viejo caso que vuelve del pasado para importunar la vejez del protagonista y ponerle contra las cuerdas en una última prueba final. No lo encontraréis, y os llevará a una decepción injusta. El desarrollo de la película es más poético que deductivo. Y no hay que olvidar que Bill Condom fue el director que seguramente consiguió la mejor interpretación de Ian Mckellen, en la espléndida Dioses y Monstruos. Así, sin prisas, sin esperar que un punto "a" nos lleve necesariamente a "b" y luego a "c", podréis disfrutar de una propuesta diferente, y la elemental genialidad de Mckellen.


Ficha de la película:
Título original
Mr. Holmes
Año
2015
Duración
104 min.
País
Reino Unido
Director
Bill Condon
Reparto: Ian Mckellen, Laura Linney,Hiroyuki Sanada,
Sinopsis: En 1947, Holmes vive retirado en una remota granja de Sussex con un ama de llaves y el hijo de ésta. Cumplidos los 93 años, su memoria y su capacidad intelectual empiezan a deteriorarse. Su rutinaria vida se limita al cuidado de su colmena, a la escritura de su diario y a la lucha contra su pérdida de facultades. De repente, se le presenta un caso desconocido hasta el momento.
(Fuente: Filmaffinity)

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