Recorriendo el mundo. Grandes películas de viajes

Agarrar la mochila, coger un mapa del mundo, plantar el dedo en un sitio al azar, y dirigirse hasta él cerrando la puerta sin más. Muchas veces nos entran ganas de hacer caso a ese impulso nómada y aventurero, pero si en el último momento nos lo pensamos mejor, no os preocupéis, hay un botín de grandes películas de viajes que os acercarán rincones remotos del planeta sin tener que arriesgar vuestra vida en el intento. Viajes de miles de kilómetros, o cerca del hogar pero en los que a menudo el protagonista nunca vuelve a ser el que una vez fue...



 Hacia Rutas Salvajes (Sean Penn, 2007) Una pequeña e inesperada joya de esas con las que a veces nos regala Sean Penn. En este caso el viaje es doble, el protagonista decide abandonar su vida anodina para reencontrarse, y para ello no se contenta con viajar al fondo de si mismo, sino que decide encaminarse hacia la misma Alaska. El viaje por el continente americano resulta mas interesante que el interior, y nos deja unas imágenes espectaculares con un genuino espíritu viajero. Como curiosidad, Eddie Veder (Pearl Jam) es el responsable de la banda sonora.


Diarios de Motocicleta (Walter Salles, 2004) Esta es una película imprescindible independientemente del género en la que la encasillemos. Consigue algo muy complicado: el viaje iniciático de los protagonistas resulta más atractivo y estimulante que el viaje propiamente dicho. Y no es que la aventura de recorrer América del Sur en motocicleta no sea suficientemente estimulante. Lo que ocurre es que el otro viaje, el que recorren las ideas que llevan consigo Ernesto Che Guevara y Alberto Granado tiene un calado y una trascendencia histórica que eclipsa todo lo demás. El guión está basado en el diario escrito de puño y letra por los protagonistas, y aún hoy, es una ruta repetida con frecuencia por multitud de motociclistas con la devoción de una de peregrinación, pero sin credo ni sotana.


Camino a la libertad (Peter Weir, 2010) La historia es espectacular: unos prisioneros consiguen escapar de un gulag en un rincón remoto de Siberia, y lo que encuentran fuera es un infierno aún peor al de la prisión soviética. El camino que les queda por delante les llevará a cruzar toda Asia a pie y en condiciones precarias hasta encontrar un territorio libre del yugo del comunismo extremo que dominaba el continente tras la Segunda Guerra Mundial. El reparto es más que solvente, encabezado por un inmenso Ed Harris, y la narrativa en imágenes es espectacular. Solo un pero: la historia está basada en una novela que describe unos supuestos hechos reales... y hoy por hoy todo parece poner en duda que realmente tuvieran lugar.


La Vida de Pi (Ang Lee, 2012) Se trata de una película de viajes sin que exista un destino claro en el viaje en si, de una película que habla sobre religión y filosofía sin que realmente quiera adoctrinar a nadie... lo que realmente busca y consigue esta maravillosa obra de arte es plasmar, como muy pocas veces se ha conseguido en el cine, la esencia de la belleza misma durante dos horas largas de metraje.


Siete Años en el Tíbet (Jean Jacques Annoud, 1997):Esta película merece un puesto en la lista por ser otra sorprendente historia que ocurrió realmente. Los hechos son completamente verídicos y están basados en la novela escrita por uno de sus protagonistas, el famoso alpinista alemán Heinrich Harrer. A parte de eso, la película queda bien casi con todo el mundo: con los amantes de la filosofía tibetana que quieran escuchar diálogos medianamente trascendentes , con los aficionados a las cumbres del Himalaya que busquen imágenes espectaculares, y hasta con los que buscan una comedia amable y romanticona, con afán moralista y para lucimiento personal de Brad Pitt... creo que son demasiadas cosas.


Aguirre o la Cólera de Dios (Werner Herzog, 1972) Una rareza, un clásico, una película protagonizada por el inclasificable y siempre genial Klaus Kinski ¿Es una película de Viajes? Totalmente, del viaje de los conquistadores españoles hacia el corazón mismo de la selva amazónica en busca de El Dorado (cuando estas distancias tenían la dimensión de un viaje estelar), el viaje desde la cordura hasta la locura del explorador Lope de Aguirre, el viaje hasta las cloacas de la condición humana cuando un grupo de soldados toma como brújula la promesa del incalculables cantidades de oro.


The Way (Emilio Estévez, 2010): El hijo de Martin Sheen sorprendió a propios y extraños con esta película basada en el Camino de santiago, una de las más importante rutas de peregrinación en Europa desde la Edad Media. Y la trae de vuelta a la actualidad porque se acerca a las historias individuales que hay detrás de cada peregrino, desde el ferviente creyente en la tumba del apóstol, el viajero que busca encontrarse a sí mismo o sus raíces, hasta el caminante que cumple una promesa. Y sin proponérselo, puso a esta Ruta del noroeste de España ante los ojos de todo el mundo, dándola a conocer a personas ajenas a una tradición puramente religiosa.


Publicado por Paranoide.