27 de noviembre de 2015

Celebra nuestro Black Friday. Las mejores películas del Cine Negro reciente.

Desde Celuloide Paranoide celebramos nuestro particular Black Friday, pero sustituimos el desmedido afán consumista pre-navideño importado de Estados Unidos por otra versión cinéfila, adoptando eso sí, otra cualidad que nos parece mucho más interesante y más digna de copiar de los norteamericanos: el saber hacer buen Cine Negro como nadie.



Y vamos a diferenciar, de manera subjetiva, las difusas fronteras que separan el cine negro de otros géneros como por ejemplo, las puras películas de gángsters, tomando como elementos comunes todas esas maravillosas películas en las que la mayoría de las veces el protagonista más que un héroe es un antihéroe atormentado de hígado cirrótico y pulmones alquitranados, que intenta enderezar lo que queda de su vida. Las sombras son las reinas de cada encuadre, y las líneas que separan los buenos de los malos son más finas que en ningún otro género. Este tipo de cine vivió su edad de oro en Hollywood allá por los años 40 y 50, pero aunque con cuentagotas, las aportaciones recientes al género nos han dejado joyas dignas del mejor Humphrey Bogart.

L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) Ejemplo claro de una cosecha escasa pero brillante, si el género tuviera que esperar años para conseguir películas así, la espera merecería la pena. Lo que el director Curtis Hanson consiguió de sus actores en esta cinta es algo absolutamente fuera de lo común. Russel Crowe se muestra sin fisuras en cada plano que aparece, Guy Pierce consigue aquí el papel más creíble de su carrera, y Kim Bassinger está sencillamente deslumbrante como femme fatale, al más puro estilo Lauren Baccall o Rita Hayworth.



Bonnie and Clyde (Arthur Penn, 1967) La pareja formada por Warren Beatty y Faye Dunaway consiguió tal química que se convirtió en un símbolo icónico de la década, representando el espíritu libre como lo harían más tarde Susan Sarandon y Geena Davis en Thelma y Louise (Ridley Scott, 1989), pero a diferencia de ellas y su poético desenlace, los excesos previos en este caso desembocan en una escena final, la más recordada de la película, de una violencia tan innecesaria como sobrecogedora.


Los Intocables de Elliot Ness (Brian de Palma, 1987) La filmografía de Brian de Palma es tan irregular que le resta el reconocimiento que le merecerían películas tan notables como ésta. Y no solo está él, Kevin Costner borda quizá su papel más memorable hasta Bailando con Lobos (1990), Sean Connery consiguió aquí su único oscar, Andy García presentaba sus credenciales como latino de oro en Hollywood, y Robert de Niro volvía a darnos una clase magistral sobre cómo sobreactuar y salir airoso en el intento. Pero por encima de todo, queda en nuestra retina cinematográfica la escena de la estación de tren de Chicago, en la que sin duda, se ha convertido en la escalinata más famosa del cine desde El Acorazado Potemkin.



Camino a la Perdición (Sam Mendes, 2002) Esta es otra de esas joyas recientes del cine negro que bien hubiera apadrinado John Huston si no nos hubiera dejado. La fotografía está cuidada a la perfección, Tom Hanks hace de... asesino, ¡y te lo crees! Daniel Craig es el hijo descerebrado que ningún padre quiere tener, y Paul Newman es el padre, pero no solo de Craig. Es el Padre de Todos los Actores en esta película, su último papelón.


Sin City (Robert Rodríguez, 2005) A lo mejor parece que esta película está un poco fuera de lugar en una revisión de este género, que tan poco es dado a coquetear con la fantasía o la ficción... Pero yo creo que quizá Robert Mitchum o Glenn Ford habrían rodado así de haber podido hacerlo.La cinta de Robert Rodríguez (calcada casi viñeta a viñeta del cómic de Frank Miller), tiene todos los ingredientes que precisa el cine negro más clásico: desde el blanco y negro que tan bien sienta a los gángsters,  hasta detectives acabados pero que cuando encuentran el rastro son imparables... y una galería de femmes fatales a cada cual más impresionantes, que harían balbucear al propio Bogart, cuando no perder su cigarrillo de puro dislocamiento de mandíbula...


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