24 de noviembre de 2015

Entre los “eloi” y los “morlock”



Esta entrada nos es más que una excusa para dejar constancia de algunas reflexiones personales sobre los terribles y recientes acontecimientos que nos está tocando vivir. Me refiero a los atentados en París y otros que han sucedido previamente en Europa, así como los que, por desgracia y seguramente, sucederán.

Estaba yo tranquilamente repantigado en mi sofá cuando me llegan esas terribles noticias de que en pleno centro de París, personas “normales” como un servidor saltan por los aires, son despedazadas por balas de fusiles kalashnikov y corren o se hacen los muertos para salvar su vida. Estoy seguro que, cuando comenzaron el día, el propósito inicial de aquellas personas era tomarse una caña con amigos, disfrutar de un concierto heavy o pasear por un entorno bohemio pero nunca sobrevivir a o perecer en una matanza sin sentido.

Afortunadamente pude cambiar de canal, mi fiel mando a distancia me transportó a otra realidad más dulce. Sin embargo, mi alma y mi cabeza se habían quedado atrapadas en aquella pesadilla de las calles de París. Y como este es un blog sobre lo audiovisual, empecé a trazar paralelismos con algunas obras de ficción.

El juego comparativo que no podía sacar de mi mente fue el realizado con la película “El tiempo en sus manos” (“The Time Machine”, 1960). La película está basada directamente en la novela homónima de H. G Wells, en la que un brillante científico construye un vehículo que le permite viajar a través del tiempo. 

En uno de sus viajes, llega hasta el ¡siglo 8028! de nuestra era y se encuentra con una situación aparentemente idílica. Por un lado, están los “eloi”: seres humanos rubios, bien formados, con una imagen estereotipada de perfección. Disfrutando de frutas y alimentos sanos en un entorno natural y saludable, en donde las risas, el amor libre y demás placeres corren a raudales. 

Pero, a poco que escarba en esa sociedad, da con otro tipo de personajes, los “morlock”. Seres que habitan un inframundo oscuro, deformes, con fobia o intolerancia a la luz, violentos y carnívoros. Entre ambos, se había establecido una especie de acuerdo tácito, el pago que hacían los “eloi” a los “morlock” por mantener su nivel de vida era entregar a algunos de los primeros como alimento para los segundos sin oponer resistencia.

Volvemos a la triste realidad. No resulta difícil establecer un paralelismo entre nuestra sociedad embriagada de placeres y los “eloi”, así como entre las múltiples amenazas a nuestro estilo de vida y los “morlock”.
Domesticados por décadas de progreso y sentido de la civilización, urbanidad, buen gusto, etc. nos hemos abandonado a una vida hedonista, en donde la muerte, el dolor y el horror son elementos ajenos a la sociedad actual, al menos en su día a día. Y cuando se presentan, de manera tan injusta y despreciable, apenas sabemos cómo actuar o lloramos como niños pequeños exigiendo que sean otros los que ajusten las cuentas a aquellos que nos hacen sufrir.

Decía Pérez Reverte durante la presentación de su libro “La Guerra Civil contada a los Jóvenes”: "Estoy convencido de que hemos dejado en manos de otros la responsabilidad de protegernos. Europa está indefensa."

Pues bien, en esa misma línea y volviendo a la película que nos ocupa, el viajero del tiempo, asombrado por este comportamiento, intenta avivar en los “eloi” la llama de la lucha, les insta a que se defiendan y que no permitan ese atropello a su forma de vida. Ellos, adormilados socialmente, apenas entienden su mensaje y al final… no sigo más.

Alguno podrá iniciar el debate que antes de ser “eloi” fuimos nosotros los “morlock”. Es posible, pero son esos debates envenenados, más propios de barra de bar, en los que nunca se llega a un acuerdo y se acaban ofuscando sus participantes. 

Creo sinceramente que la defensa de los derechos y libertades que nos son propias, es un trabajo constante y diario porque, aunque no lo parezca, existen múltiples ataques a nuestro estilo de vida, algunos sonados y estremecedores, como los que nos está tocando vivir con horrible regularidad; otros discretos y sutiles, minando nuestra parcela de libertad, modificando poco a poco nuestras costumbres, contaminando nuestra percepción de la realidad mediante un exacerbado uso de la tolerancia, interpretada ésta erróneamente como un don cuando realmente es una obligación externa impuesta por la sociedad que nos rodea.

Tráiler de la película:



Ficha de la película:

Título original: The Time Machine
Año: 1960
Duración: 103 min.
País: Estados Unidos
Director: George Pal
Reparto: Rod Taylor, Alan Young, Yvette Mimieux, Sebastian Cabot, Tom Helmore, White Bissell, Doris Lloyd
Sinopsis: Inglaterra, 1899. Un científico construye un vehículo que le permite viajar a través del tiempo. Con él emprende un alucinante viaje a través de los siglos y es testigo, entre otros acontecimientos, de la Segunda Guerra Mundial y de un holocausto atómico en 1966, del que sale ileso. Su último destino es un paradisíaco lugar del futuro, cuyas gentes viven en el año 802.701, donde le tocará vivir una increíble aventura. (Fuente: FILMAFFINITY)

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