4 de diciembre de 2015

Unai Guerra, grafista de "Loreak": "El lápiz de grafito y el papel están siempre encima de mi mesa de trabajo"


Celuloide Paranoide tuvo la oportunidad de hablar con Unai Guerra. Este jóven vasco diseñador gráfico ha trasladado su arte, como él muy bien considera, al cine. Entre sus múltiples trabajos: cortos, animación, largos, destacamos su participación como grafista en la película "Loreak", candidata a los Oscar 2016 como película de habla no inglesa.

Le sometemos a nuestro tercer grado particular y no podemos salir más satisfechos. Os dejamos con Unai Guerra:





Primero de todo, en general, ¿qué labor hace un grafista en una película?

"Un grafista audiovisual no es más que un diseñador gráfico que aplica a su trabajo una dimensión más: el tiempo. Tradicionalmente un diseñador gráfico trabaja sobre una superficie estática. Bien sea cartelería, diseño editorial, maquetación, diseño industrial... El grafista audiovisual tiene que dominar las bases del diseño tradicional: color, composición, formas, tipografías...  e incorporar factores como movimiento, transiciones, ritmo, cadencias... todo esto aderezado con un imprescindible conocimiento de la gramática audiovisual para que las piezas animadas tengan la capacidad de transmitir atmósferas y emociones. Mover un cuadrado por la pantalla es algo muy fácil que se puede aprender con cualquier tutorial de YouTube. Para conseguir que un cuadrado desplazándose por la pantalla transmita emociones hacen falta muchos tutoriales de YouTube pero sobre todo años de oficio. Yo lo considero en un porcentaje muy alto más artesanía que Arte."

¿Cómo empezaste en el mundo del grafismo en particular y del cine en general?

"Aquel Cinexín que me regalaron con tan sólo cuatro años debió de ser el desencadenante de todo. Pasé meses analizando cada fotograma de los Super 8 de Disney. Hasta que allá por 1984 tuve mi primer ordenador, llenaba los márgenes de libros y cuadernos haciendo flipbooks, o sea: secuencias de dibujos que al pasar las hojas se veían animados. En cuanto puse las manos en un ordenador, tardé pocas horas en crear una animación. Era un burdo radiocasette cuyos altavoces se movían al ritmo de la música. Ni se movían bien ni había ninguna música, pero desde ese momento tuve claro que me dedicaría a esto."

¿Cómo entraste en el equipo de Loreak?

"Jon Garaño, uno de los codirectores de Loreak y yo nos conocemos desde hace muchísimos años. He colaborado en los cortometrajes y largometrajes de Moriarti, su productora, desde que en  2007 hicimos Lucio. Un documental cuyos títulos de crédito tuvieron bastante repercusión. Es una gente con la que es un verdadero lujo trabajar."

¿Cuál fue tu trabajo concreto para Loreak?

"Desde que la película era sólo un proyecto ya me propusieron trabajar con ellos para diseñar los créditos. Leí una versión temprana del guión y tuvimos mucho tiempo para pensar en diferentes propuestas para el diseño pero, como es habitual, el guión fue alterándose incluso una vez filmado todo el material, ya que en la mesa de montaje la historia no dejaba de evolucionar. Con los créditos ocurrió algo similar. Además de los créditos diseñé los intertítulos que aparecen en la cinta. Son muy sencillos pero la elección tipográfica, el tamaño, la presencia o ausencia de movimiento en los mismos... son factores que hay que tener en cuenta para que todo conserve una coherencia visual y emocional."

Unai Guerra y Jon Garaño, codirector de "Loreak".
¿Que especial dificultad o reto supuso dicho trabajo en Loreak?

"Probablemente el mayor reto consistió en ir simplificando las propuestas hasta llegar a la simplicidad y el minimalismo que se puede contemplar al ver la cinta. Saber medir la intensidad y el tono de los créditos de forma que transmitan la atmósfera de la película es el ejercicio más complicado de todo el proceso creativo. No sólo en Loreak sino en todos y cada uno de los títulos de crédito que he realizado. En este caso los directores no sólo  aportaban directrices muy útiles sino que también escuchaban mis argumentos por lo que fue un proceso muy orgánico en el que todas las partes sumaban argumentos para llegar al resultado final."

¿Alguna anécdota de rodaje durante la elaboración y producción de la película?

"Yo no estuve muy presente durante el rodaje. Tan solo acudí al final de algunas sesiones para entrevistarme con los directores y el productor pero en lo que a mi respecta, como diseñador de títulos resulta reseñable que los primeros bocetos contemplaban rodar en imagen real diferentes ramos de flores marchitándose. Para ello hasta llegamos a encargar un torno que giraba muy lentamente, de forma que sincronizando la velocidad de rotación con los disparos de cámara cada varios minutos conseguiríamos al cabo de unos días un time lapse de un ramo de flores girando al tiempo que se marchita.Tras múltiples pruebas y mucho tiempo invertido, aunque los resultados podían ser satisfactorios estéticamente, nos dimos cuenta de que la contención de la historia pedía un planteamiento visual mucho más sobrio.  No tengo ni idea de dónde habrá ido a parar aquel artilugio."

Loreak juega con muchos planos estáticos, mucho contraste entre la naturaleza y la maquinaria de obra. ¿Qué mensaje se pretendía transmitir?

"En mi opinión Loreak es una película de contrastes, de diferentes puntos de vista en el que el del propio espectador juega un papel fundamental. Los diferentes espacios y el propio paisaje se convierten en protagonistas de la historia. La naturaleza, esa atmósfera plomiza tan habitual en las tierras vascas y que tan magistralmente retrata Javier Aguirre, el director de fotografía, y hasta incluso el papel trascendental de la fauna rural (y aquí no quiero adelantar más por si algún lector todavía no la ha visto) son elementos que se emplean en la película con una clara motivación narrativa."

Las flores. ¿Desde qué punto de vista se decidían las especies a usar, su apariencia...? ¿Tenías participación en su puesta en visualización?

"Había una serie de personas especialistas en el tema botánico. En la floristería que surtió con distintos ramos a la producción había unas mujeres entusiastas que orientaron al equipo en todos los aspectos. Desde el simbolismo de cada especie hasta cuestiones prácticas como resistencia, técnicas para mantener los ramos más frescos, variedades y colores... Además creo que se consultó a algún especialista botánico, pero yo no llegué a conocerle, si es que existió."

¿Cómo recibiste la candidatura de Loreak para los Oscar 2016?¿Qué significa para vuestro equipo el hecho de que sea la primera rodada en euskera en conseguirlo? si sale seleccionada, ¿acudirás?

"Haber conseguido la candidatura para nosotros y para el cine en euskera ya es un logro que no lo habríamos pensado ni en el mejor de nuestros sueños. Todos somos conscientes de que las posibilidades de estar entre esas cinco seleccionadas son muy remotas. Todavía hay que superar varias cribas pero la experiencia y el viaje hasta que llegue el día en el que se nos pinche definitivamente el globo (o no) habrá valido la pena. En esta aventura son los productores y los directores los que más van a tener que exponerse y sudar. El resto del equipo les estaremos apoyando desde nuestros sofás o desde el bar. Hay hasta quien está proponiendo organizar una expedición apócrifa para que en caso de que Loreak llegue al teatro Kodak (o Dolby como creo que se llama ahora) les animemos desde más cerca."


¿Próximos trabajos en los que te encuentras o tienes planeado?¿Es "Duelo a las Doce en Punto" un trabajo de animación rompedor en cuanto a estética y argumento?

"Finales de año siempre es una época efervescente. Estoy simultaneando la postproducción de dos cortometrajes. Uno que ya se ha enviado a la Berlinale y estamos esperando si el comité seleccionador nos lo acepta y otro de un conocido director que ya pisó el año pasado la alfombra roja de los Goya. Por otro lado he dirigido "Duelo a las Doce en Punto". Un western animado que espero que nos traiga muchas alegrías. Estéticamente utiliza una técnica 2D que combina sombras chinescas con spaghetti western. Es una apuesta arriesgada porque con semejantes ingredientes nos puede salir una sopa que o nos dan tres estrellas Michelin o no hay quien se la coma. A mi personalmente me parece deliciosa y a los pocos que se la he hecho probar todavía se están relamiendo pero en esto del cine no hay receta que garantice el éxito."

Como diseñador gráfico en distintos campos, ¿qué herramientas utilizas para tus creaciones? ¿software digital, herramientas manuales, ...?

"Me gusta combinar técnicas digitales con elementos artesanales. El lápiz de grafito y el papel están siempre encima de mi mesa de trabajo. De hecho, "Duelo a las Doce en Punto" comenzó como un corto realizado con cartulinas sobre mesa de luz pero fue evolucionando hasta ser realizado digitalmente en su totalidad. Ahora tengo un proyecto personal en el que quiero utilizar recortables, cromos antiguos y fotografías de época, pero todavía está en una fase muy temprana."

¿Cómo es tu rutina creadora? Por ejemplo: ¿diseñas desde casa o en una oficina? ¿en pijama o con ropa de calle? ¿con un café? ¿con música de fondo?... En definitiva, ¿cuál es el ritual para empezar?

"Trabajo en un amplio estudio que tengo en casa. No soy muy consciente de mis propios hábitos. Sé que trabajo más cómodo de noche que de día, que no trabajo en albornoz, que lo mismo me sorprendo con un té, un café o una cerveza en la mesa. Que a veces tengo la radio puesta pero que muchas veces han pasado horas y no me he enterado de lo que estaba oyendo, que debería de hacer más pausas de las que hago, que me da mucha rabia ver que hace un día maravilloso y me lo estoy perdiendo delante de la pantalla, que otras veces salgo a tomar el sol porque me apetece y puedo posponer unas horas el trabajo... Pero para bien o para mal lo que es la rutina creadora me acompaña 24 horas al día. Puedes encontrar inspiración en cualquier cosa: un cartel que veas en la calle, la postura de una persona en la parada del autobús,  como bota una pelota con la que está jugando un niño en el parque... hasta en sueños he llegado a tener ideas que he empleado en mis trabajos. Pero por lo que tengo entendido, a mi que eso de recibir inspiración en sueños me parece una pasada, debe de ser algo bastante habitual, lo que pasa es que a mi se me olvida antes de despertarme."

¿Algún mensaje final que quieras dedicar a nuestros lectores?

"Para no faltar a una tradición personal, quiero aprovechar esta oportunidad para reivindicar la importancia de las cartas de crédito. Me parece tremendamente injusto que estas piezas audiovisuales no tengan espacio en ningún certamen, ni se otorguen premios a mejor secuencia de créditos en ningún festival. Hay algunos eventos temáticos repartidos por el mundo, pero a estas alturas ya tendría que ser una categoría establecida en la mayoría de los festivales.  El público cada vez los aprecia más, el nivel cada vez es mayor y gracias sobre todo a las series de televisión están adquiriendo una relevancia cada vez mas importante.
¡Estimados lectores: organicemos un festival de títulos de crédito!"

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