11 de diciembre de 2015

En el Corazón del Mar. O cuando la realidad supera a la ficción.

Desde las más profundas aguas del Océano Pacífico, acompañado por los más rudos remeros y arponeros, y los más formidables cetáceos, llega la última producción de Ron Howard. Basada en la historia que inspiró a Herman Melville para escribir su famoso libro Moby Dick, nos trae a la memoria una extraordinaria historia real, de una crudeza y fuerza que eclipsa a la propia película, que si bien tiene sus virtudes, podemos decir sin miedo a equivocarnos que en este caso el original supera a al ficción.




Y por el original no me estoy refiriendo al clásico de John Huston, la comparación con los clásicos siempre es una pérdida de tiempo, sino a la increíble odisea del ballenero de Massachusetts, el Essex. Pero no podemos pasar por alto el film de Ron Howard, que nos muestra en este trabajo su cara más inspirada en una carrera plagada de taquillazos como El Código Da Vinci. La película se divide claramente en dos partes, dos entidades diferenciadas que podían incluirse perfectamente en géneros diferentes, siendo la primera una excelente "película de barcos", y la segunda una dura historia de supervivencia. La ambientación en la época de la "fiebre del ámbar de ballena" es perfecta, y en cuanto el Essex abandona el puerto de Nantucket nos llegan a la memoria escenas que nos recuerdan momentos a bordo del Surprise en la formidable cinta de Peter Weir Master and Commander.


Es en estas películas donde cualquier espectador medianamente iniciado con el mar y una vela, puede disfrutar de una versión doblada al castellano más incluso que de la versión original. Es una opinión completamente personal, pero creo que la lengua de Cervantes es tan rica en términos navales que puede hacer sonrojar a cualquier anglosajón, así podemos oír en una versión doblada al castellano hablar de cuerdas, escotas, cabos, amarras, amuras, sogas... cuando en la versión original no paran de repetir: "rope". Al margen, el reparto nos deja momentos interesantes: es interesante como Chris Hemsworth se esfuerza por hacerse respetar como actor, y el chico no tiene la culpa de tener el físico del mes de Enero del calendario del cuerpo de bomberos australiano, poco a poco va consiguiendo que lo tomemos en serio. Por lo menos, ya ha conseguido transmitir más carga dramática que Elsa Pataky. Pero el duelo interpretativo de la película no se libra a bordo del Essex, sino una sombría estancia al calor del whiskey, donde conversan el propio Herman Melville interpretado por Ben Wishaw, prometedor actor inglés (fichado recientemente para el equipo de 007 dando vida a Q), y ese secundario de lujo capaz de sacar adelante cualquier escena en la que asoma su generosa presencia, Brendan Gleeson, que en esta ocasión es el narrador accidental de la increíble historia.

Original de Spermwhale Museun
Esta es una de esas aventuras en las que uno tiene que tirar de hemeroteca para creerse que no es una farsa ese cartelito de "basado en hechos reales". Es sorprendente cómo el cine no se detuvo antes en los infortunios de estos balleneros, porque la historia y sus protagonistas piden a gritos que los retraten y que sus penurias no caigan en el olvido. Y es que realmente el Essex existió, y abandonó el puerto de Nantucket en 1820 con sus 21 metros de eslora, lo que le convertía en un ballenero de tamaño más bien pequeño. Incluso el carácter del capitán y del primer oficial, y su rivalidad están reflejados con bastante fidelidad en la película. En el otro lado del cuadrilátero está la ballena, el cachalote (en inglés sperm whale, vaya nombrecito), que si bien no sería blanco, sí que nos hallamos ante un cetáceo que es una especie de ballena hipertrofiada, a la que le han inyectado esteroides y anabolizantes y le han implantado el carácter de un Mihura. ¿Increíble que un cachalote hundiera un ballenero?


 Se han medido machos que superan los 21 metros de largo, superando la eslora del Essex, y de 45.000 kg de peso, todo ello impulsado por los músculos de la cola más poderosa del Reino Animal. A este gigante en general pacífico, solo había que darle un buen motivo para empeñarse en mandar al Essex a pique. Un motivo como arponearlo, o atacar a su grupo familiar, en unos animales con fuertes lazos sociales.





 En ese momento en el que las películas suelen terminar, la vida real continúa, y a menudo con su cara menos amable. El viaje a la deriva de miles de millas de los balleneros se convierte en un auténtico infierno en el que los detalles más escabrosos que vemos en la película ocurrieron realmente, y otros menos heroicos como el irreparable incendio provocado por el oficial Chase en una de las islas de las Galápagos son pasados por alto en la narración, aunque supusieran de hecho, una catástrofe ecológica de dimensiones mucho mayores de las que pudiera ocasionar toda una vida dedicada a cazar ballenas.
Recomendable esta cinta de aventuras honesta y entretenida, pero más recomendable aún, indagar en los abundantes archivos digitales o en papel que permiten sumergirnos en la apasionante y sobrecogedora epopeya de los marineros del  Essex.



Ficha de la película:
Año: 2015
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Director: Ron Howard
Guión: Charles Leavitt, Rick Jaffa, Peter Morgan, Amanda Silver (Novela: Nathaniel Philbrick)
Música: Roque Baños
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Reparto:
Chris Hemsworth, Benjamin Walker, Cillian Murphy, Tom Holland, Ben Whishaw, Brendan Gleeson, Michelle Fairley, Charlotte Riley, Joseph Mawle, Jordi Mollà, Andrew Crayford, Jamie Sives, Donald Sumpter, Paul Anderson, Frank Dillane
Productora:
Warner Bros. / Village Roadshow Pictures / Cott Productions / Enelmar Productions / A.I.E. / Imagine Entertainment / Roth Films / Spring Creek Productions
Género: Aventuras | Aventuras marinas. Siglo XIX
Sinopsis:
En el invierno de 1820, Owen Chase (Hemsworth) y otros marineros de la tripulación del Essex sobrevivieron en alta mar en durísimas condiciones después de que el barco chocara con una enorme ballena blanca. Owen, obsesionado con la idea de dar caza al cetáceo, se enfrentó a las tormentas, al hambre y a la desesperación. Inspirada en la historia real en la que se basó Herman Melville para escribir el famoso relato 'Moby Dick'. (FILMAFFINITY)

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