2 de julio de 2016

"Dioses de Egipto". No solo de Zeus vive Hollywood.

Precedida por una enorme campaña comercial y un aluvión de críticas (en su mayoría negativas), se estrena Dioses de Egipto, la cinta de Alex Proyas que opiniones aparte, es la primera en acercarse en profundidad a la mitología del antiguo Egipto.

Después de que el filón de la mitología griega haya dado señales de agotamiento y la mitología nórdica parezca sea propiedad de Marvel, la siguiente parada no podía ser otra que la del Egipto de las pirámides. Y para estar al mando del proyecto, no podían haber escogido a una persona más adecuada que al director Alex Proyas. Sino, atentos a su pasaporte: nacido en Egipto e hijo de padres griegos. En su infancia vivió la combinación de las culturas con las mitologías más ricas e influyentes de la Antigüedad. Por eso, este director afincado en Australia, lleva años persiguiendo el proyecto en el que poder plasmar en una pantalla las imágenes que le son tan familiares como nunca se había hecho hasta la fecha. El trabajo de documentación fue exhaustivo, y el resultado a nivel técnico es sencillamente espectacular. Lo de las críticas ya es otro cantar.



Existe una oleada de doble moral en cuanto a valorar el cine, en la que se desprecia de manera absurda aspectos como la estética, el diseño, los efectos o algo tan íntimamente ligado a la creación como es el entretenimiento. Pareciera que el ingente trabajo necesario para conseguir imágenes espectaculares no fuera importante, si la historia no lleva consigo un mensaje profundo que nos obligue a tres visionados. Sin ir más lejos, El Árbol de la Vida de Terrence Malick, recibió numerosas quejas de espectadores que no esperaban una historia tan lenta e hipnótica, salvo para los conocedores del cine de Malick. En mi opinón, es tan absurdo censurar una obra maestra como El Árbol de la Vida porque nos parezca infumable, como criticar Dioses de Egipto solo porque sea una película de acción, y sus mayores logros consistan en dejar volar nuestra imaginación hasta la era de los faraones y entretenernos un buen rato.

Porque eso es lo que nos promete y ofrece Dioses de Egipto. Ni más ni menos que títulos como Furia de Titanes, del mítico Harryhausen, que hoy nadie discute como clásicos. Alex Proyas nos presenta una historia nada innovadora, que no es más que una excusa para introducirnos en un escenario que no habíamos visto antes de una manera tan detallada. Solo algunos fragmentos de La Momia (Stephen Sommers, 1999) o Stargate (Roland Emmerich, 1994) se atrevieron a recrear el mundo del máximo esplendor egipcio. Y su mitología, mucho menos visitada que la griega, nos es casi desconocida salvo por algunos nombres y figuras con cabezas de animales.

El director, que se dio a conocer con El Cuervo (1994) dirigió la genial Dark City (1998), y fue responsable de la muy digna adaptación del relato de Asimov Yo Robot (2004), se tomó varios años para preparar el proyecto. La trama nos sitúa en un período crítico para la mitología egipcia. Momento en el que Set se adueña del trono del mundo conocido, y su sobrino Horus lucha por recuperarlo ayudado por un joven mortal. No es necesario tener conocimientos pevios para seguir la trama (a diferencia de alguna producción de Marvel), y a buen seguro, algún egiptólogo célebre habría quedado fascinado al poder ver en un solo plano, tanto simbolismo y tanta información, recreando ante sus ojos lo que solo había podido ver en su imaginación. Aunque las concesiones comerciales sean evidentes, es de una fuerza visual sobrecogedora la imagen que explica de un plumazo la cosmogonía egipcia, en la que el dios Ra protege al mundo a bordo de su barco interestelar, del demonio proveniente del caos que quiere devorarlo (¿Galactus? no, Apofis).

El reparto merece mención a parte. Hace poco el director explotó en las redes sociales, harto de recibir críticas acerca de el elevado número de actores "blancos" en el reparto, en contraste con los pocos roles egipcios. No les falta razón, y más en la dictadura de lo políticamente correcto (aunque un argumento pedante, podía rebatir que si los dioses egipcios gobernaban la totalidad del mundo, también deberían estar representados por todas sus nacionalidades...), pero cuestiones políticas aparte, el reparto es de lo más interesante. Empezando por ver a Gerard Butler haciendo de villano, cambiando la lanza espartana por los poderes de Set, el cada vez más estrella Nikolaj Coster-Waldau que lo mismo sirve para una producción independiente (Una Segunda Oportunidad) que para una superproducción (gracias por responder a nuestro post, Nicolaj) y el siempre genial Geofrey Rush, al que en esta ocasión le vemos al timón de un navío aún más improbable que la Perla Negra Los mortales Brenton Thwaites y Courtney Eaton (prometedora en Mad Max: Fury Road) tienen unos papeles algo anodinos. Especialmente cautivadora se muestra la francesa Elodie Yung (Daredevil, la serie) , y atentos a la aparición de Brian Brown ¿os acordáis de él?

Para los aficionados al cine que no consideren algo menor el significado de la palabra entretenimiento. Para los que no, siempre quedará Christian Jacq.



Ficha de la película:

Título original: Gods of Egypt
Año: 2016
Duración: 127 min.
País: Estados Unidos
Director: Alex Proyas
Guión: Alex Proyas, Matt Sazama, Burk Sharpless
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Reparto: Gerard Butler, Nikolaj Coster-Waldau, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites, Courtney Eaton, Chadwick Boseman, Elodie Yung, Bruce Spence, Bryan Brown, Emma Booth, Rachael Blake, Robyn Nevin, Goran D. Kleut, Abbey Lee, Paula Arundell
Productora: Summit Entertainment / Mystery Clock Cinema
Género: Fantástico. Acción. Aventuras | Antiguo Egipto. Mitología. Cine épico
Web oficial: http://www.godsofegypt.movie/home
Sinopsis
La supervivencia de la humanidad pende de un hilo, pero Beck, un héroe mortal, está decidido a salvar el mundo y a rescatar a su verdadero amor. Para conseguirlo busca la ayuda del poderoso dios Horus, con el que establecerá una alianza contra Set, el despiadado dios de la oscuridad que ha usurpado el trono de Egipto, sumiendo al país en el caos. Para ganar la batalla contra Set y sus secuaces tendrán que someterse a terribles pruebas de valentía y sacrificio. (FILMAFFINITY)

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