30 de julio de 2016

¿Qué clase de agente secreto eres?

¿Quién no ha soñado con ser un agente secreto?

 Desde los que aparentan llevar una vida rutinaria y anodina pero que en realidad son una máquina de matar, hasta los que no se esconden en absoluto y alardean de su poderío con el sexo opuesto.

Pasando por los que no recuerdan nada de nada, y por los que no tienen tiempo porque se deben a su país... El estreno de Jason Bourne (Paul Greengras) pone en relieve una nómina de agentes secretos que es extensa y variada, tanto que han dado lugar a un rico subgénero cinematográfico con más luces que sombras, en el que podemos degustar desde las maneras más inocentes a los más enrevesados martinis... ¿Por cuál decidirnos?¿Son todos iguales, y solo se diferencian por su traje y por los caballos de su coche?

 Aquí os damos algunas claves, una miniguía de los agentes secretos más famoso del cine reciente, entre los que sí, echamos de menos a más nombres femeninas. Aunque quizás sean tan buenas en su oficio que aún no ha sido descubierta su tapadera...




Jason Bourne: La historia de nuestro amnésico amigo comenzó ya en el año 2002, y supuso un seguro de vida en la irregular carrera de Matt Damon. No nació con vocación de convertirse en una saga, pero una a una, las entregas fueron superando las expectativas, y a día de hoy ya vamos por la quinta. Además, ha sabido reinventarse gracias a la alianza del protagonista con el director Paul Greengras, que consiguieron refrescar por completo la franquicia. Aunque en determinadas escenas de acción hayan pecado de esa "moda", espero que pasajera, de mover tanto la cámara que te ves obligado a mirarte los zapatos en plena proyección para evitar el mareo.

 ¿Qué nos ofrece Bourne? Un buen chico, humilde, de gustos sencillos. Lo único que quiere es que le dejen en paz. Bueno, y recordar quién es y porqué es capaz de covertirse en un arma letal casi sin inmutarse y defenderá con despiadada violencia su parcela de privacidad.


Jack Ryan: Adaptación de la célebre saga de novelas de Tom Clancy. En este caso se trata de un agente de la CIA que ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones con desigual fortuna. Puede que el hecho de que no le asociemos con un rostro concreto (rara vez repiten los actores), que el cine no haya sabido dotar a la serie de unos rasgos característicos, o sencillamente que el personaje sea tan políticamente correcto que no nos identificamos con él como con sus "hermanos". El caso es que las más recordadas siguen siendo las dos entregas protagonizadas por Harrison Ford, y de eso hace ya eones

 ¿Qué nos ofrece? intrigas capitolinas, conspiraciones que ponen en peligro el futuro de la democracia en E.E.U.U., y un agente de la CIA que se interpondría en el camino de una bala si ésta pudiera agujerear la bandera de las barras y estrellas.



Ethan Hunt: Tom Cruise encontró a Ehthan Hunt, o Ethan Hunt encontró a Tom Cruise. En este caso no se sabe quién necesita a quién. Tom Cruise no pedía a gritos ningún superéxito para afianzar una carrera plagada de ellos, pero es uno de los personajes preferidos del actor, que consiguió adaptar una serie de éxito en los 70 para convertirla en una serie (de películas) de más éxito todavía. Y lo ha logrado de una manera muy meritoria:  eligiendo él mismo a diferentes directores, todos ellos con una personalidad muy definida y opuesta como Brian de Palma, John Woo o J.J. Abrahms. Este hecho ha dotado a cada entrega de un carácter único y diferente al anterior, en la que el único denominador común es la personalidad de macho alfa de Tom Cruise. Basta como comentario, que lejos de agotarse, la quinta entrega se la saga ha recibido mejores críticas que sus anteriores episodios

 ¿Qué nos ofrece? Rodajes con unidades de producción repartidas por los cinco continentes, obsesión enfermiza por lo último en artilugios digitales, escenas de acción larguísimas, espectaculares, y rodadas por el protagonista casi siempre sin usar dobles. Y por supuesto, interminables carreras al sprint de Tom Cruise, con su peculiar estilo: tronco rígido y brazos subiendo y bajando como una locomotora.


James Bond: El más evidente, el que más entregas lleva a sus espaldas, el prototipo de agente secreto... pero no e único. Hasta la llegada de Bourne y compañía, hablar de agentes secretos en el cine era hablar de 007. Y eso era sinónimo de trajes caros, coches deportivos, resorts de lujo, y porqué no, una descarada misoginia, diálogos ofensivamente frívolos, y un personaje con menos profundidad que un sello de correos. El desembarco de estas nuevas generaciones de espías, han obligado a reinventarse al mismo James Bond.

No es para asustarse, no ha cambiado su martini con vodka por una cerveza artesana, siempre preferirá un smokin de Hugo Boss a unas mallas quechua, y no le veremos subirse a un Toyota Prius.

Pero, sobre todo de la mano de Daniel Craig y Sam Mendes, hemos visto a un Bond capaz de dudar, capaz de demostrar que estima a alguien, e incluso de fallar y no ser capaz de proteger algo que le importa. En fin, que han humanizado a James, se han molestado en indagar en su pasado y mostrarnos el porqué de esas actitudes déspotas y retrógradas. Si al final va a ser un complejo de superioridad para disimular un complejo de inferioridad...

 ¿Qué nos ofrece? Créditos iniciales elaborados, lujo, más trajes de etiqueta que en la ceremonia de entrega de los Oscars, Aston Martin y Lamborghinnis. Además de un reparto sobresaliente que es una verdadera cantera de villanos memorables ellos, y futuras estrellas en el caso de ellas. Ahora que las acompañantes de 007 hace mucho que dejaron de ser unas mujeres florero, ser Chica Bond  (recordemos las últimas: Hale Berry, Eva Green, Olga Kurylenko, Lea Seydoux...) sí es un caaramelo, y no ir a Eurovision.


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