16 de octubre de 2016

"Hairspray" cualquier problema se soluciona con buena música.

Película del género musical, guión del mismísimo John Waters, que aunque se haya estrenado hace unos pocos años, no puede estar de más actualidad.

 Se trata de un remake del musical underground de 1988, y mucho nos tememos que en los problemas de fondo, aún hay muchos asuntos por resolver ya sea en los 60 (que es cuando se desarrolla la peli), en 1988, o en el 2016.



Nos sumergimos directamente y a golpe de música de color en Baltimore, años 60, en plena lucha por abolir la segregación racial. Segregación racial. Estas palabras que parezca que nos lleven a tiempos pretéritos, oscuros con hogueras y mazmorras, pero que son más recientes de lo que nos gustaría y se dieron en las democracias más garantistas y asentadas del planeta, como Estados Unidos.

Nos encontramos con que hace apenas unas décadas, la gente de color no podía compartir el aula con los anglosajones (es al lo que se refieren cuando dicen "blancos", no nos engañemos), ni un autobús, ni por supuesto un concurso televisivo de baile.

La discriminación en castas según el color de la piel era tan explícita, que no se disimulaba lo más mínimo. No había paños calientes ante una situación que se asumía con toda la naturalidad del mundo por parte de la acomodada sociedad blanca. Por desgracia, acontecimientos recientes como los disturbios en Carolina del Norte, nos traen a la memoria heridas pasadas, situaciones tan complejas y difíciles que no se ganan en la primera batalla.

Por eso, mensajes tan ingenuos como el de Hairspray lejos de sobrar, se vuelven imprescindibles. Y sobre todo cuando se cuentan con semejante optimismo, y en el lenguaje universal por excelencia: la música.

Porque por encima de todo, Hairspray es un musical. Una historia que habla sobre la discriminación racial y la exclusión del diferente. Sobre los absurdos prejuicios que suponen los cánones estéticos dictados por las modas o la estética por encima del talento. Pero todo ello lo hace al ritmo de la música que se escuchaba en Baltimore en lo años 60. Los números musicales se enlazan uno tras otro con breves secuencias de respiro. Pero aunque no soy en absoluto un admirador de los musicales, si os gusta la música negra de aquella década, disfrutaréis de todos ellos.

Y en lo puramente cinematográfico, tenemos un reparto de lujo. El matrimonio formado por John Travolta (ella) y Cristopher Walken (él) nos deja buenos momentos viéndoles echarse miraditas y arrumacos a dos de los tipos más canallas del cine reciente. Michelle Pfeiffer haciendo de mala divina de la muerte, y disfrutando de su papel, Queen Latifah exhibiendo su privilegiada voz y poderosa presencia. Y un actor, James Mardsen, que generalmente suele parecerme bastante anodino pero en este caso, a fuerza de parodiarse a si mismo, consigue uno de los mejores papeles que le recuerdo.

Eran los 60, y llegaba una ola de libertad imparable que pregonaba un futuro en el que no existiría la distinción de oportunidades según tu raza, o si eras blanco, según tu figura y talla. Viendo la situación cincuenta años después, la única manera de digerirlo sin echarse a llorar, es con buena música. Por ejemplo la voz negra de Queen Latifah.



Ficha de la película:

Título original: Hairspray
Año: 2007
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
Director: Adam Shankman
Guión: Leslie Dixon (Obra: Mark O'Donnell. Remake: John Waters)
Música: Marc Shaiman
Fotografía: Bojan Bazelli
Reparto: John Travolta, Queen Latifah, Michelle Pfeiffer, Christopher Walken, Nikki Blonsky, James Marsden, Amanda Bynes, Zac Efron, Brittany Snow, Elijah Kelley, Allison Janney, Nikki Blonsky
Productora: New Line Cinema
Género: Musical. Comedia | Remake. Años 60
Web oficial www.hairspraymovie.com
Sinopsis
Remake del musical "underground" de John Waters. Tracy Turnblad (Nikki Blonsky), una chica cuya única pasión es el baile, sueña con participar en "El Show de Corny Collins", el programa de baile más importante de Baltimore. El único problema de Tracy es que tiene una figura más bien generosa, cosa que le recuerdan constantemente su novio y su dominante madre. Pero nada detendrá a Tracy, pues está completamente segura de que ha nacido para bailar. (FILMAFFINITY)

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