6 de noviembre de 2016

"Doctor Extraño". Parece lo mismo, pero no lo es.

Es difícil acercarse a ver una película de Marvel y pensar que te van a sorprender. La fórmula casi siempre se repite, y aunque les funciona, cada vez parece más preocuparse en repetirse a si misma que en crear una película de superhéroes desde la nada. ç

Pues Doctor Extraño (me sigo negando a llamarlo Strange) puede gustarte más o menos, pero no podemos negar de que se trata de una singularidad en el universo Marvel. Un hito, una anomalía verdadera tanto en el fondo como en la forma. No es como Deadpool,  una película mediocre cuyo único argumento diferenciador era el cacaculopedopis. Doctor Extraño plantea una serie de ideas nuevas al manido mundo de las películas de superhéroes, algunas muy positivas y otras no tanto. Si queréis conocerlas sin daros demasiada información reveladora, seguid leyendo.




La primera, en cuanto al argumento. La historia que nos narra la génesis del personaje es la más interesante que nos hemos encontrado en las últimas entregas,  de Marvel, DC, o cualquier otro sello de superhéroes. Realmente es una parte atractiva, una intrahistoria necesaria dentro de la película y no la introducción aburrida que tenemos que pagar hasta que conocemos al hombre con superpoderes. Pero es que cuando el desolado protagonista se convierte en superhéroe, tampoco lo hace en uno convencional. El hechicero supremo que defiende el santuario de Nueva York gracias a la magia, sin las herramientas típicas de los superhéroes, o sea: dar golpes con una fuerza sobrehumana, o capacidad de regeneración ilimitada. Las armas del Doctor Extraño son lanzar hechizos, desdoblarse en su realidad astral, o pasearse por las dimensiones paralelas en las que  puede modelar las superficies a su antojo. De hecho, si no fuera por los fugaces planos panorámicos en los que se ve la torre de los Vengadores, y el obligado cameo de Stan Lee, dudaríamos si estamos viendo una peli de Marvel.


Precisamente la estética es otro punto original. Se acerca más a Origen de Cristopher Nolan que a los Spiderman de Raimi. Lo que ocurre al rededor de los personajes es a veces más interesante que la propia escena de acción. Las acrobacias visuales que acompañan las luchas y persecuciones, son  edificios que se doblan, aceras que se entrelazan con las calles como los engranajes de un reloj, y lo que era arriba al segundo siguiente es abajo. Espectaculares, aunque un poco mareantes. La película sobrepasa en muchas ocasiones la barrera de la psicodelia, y lo hace abrazando sin complejos la estética de un viajes vía LSD que tanto gustaban en los 70. Todo lo demás es bastante sobrio, los buenos y los malos, sin histrionismos ni trajes ajustados de colores.


Este es un punto en el que quizá se resienta la película respecto a otras de sus hermanas de género. La cantidad/intensidad de la acción puede que no tenga las dosis de Vengadores, y cuando la hay, tiene compartir espacio con las soluciones ingeniosas más que con el puro músculo. Hasta qué punto esto es un punto en contra o a favor, es cosa de cada uno.


Pero todo este experimento habría dado lugar a un producto fallido y hasta ridículo, si no fuera por el ingrediente más valioso de la producción: Benedict Cumberbacht. Su director Scott Derrickson, decía aquello de que el personaje no podía haber sido interpretado por otro actor y bla, bla, bla , que se dice siempre. Pero en esta ocasión es una completa evidencia. Podrás dudar del acierto de ciertas decisiones de la película, sobre todo si eres un fan acérrimo de los superhéroes, pero no podrás dudar del trabajo de este actor inglés. Desde el neurocirujano endiosado hasta el hechicero supremo, Benedict Cumberbacht consigue que nos creamos lo que se propone, y dotar de la misma credibilidad a un personaje del cómic que a uno dramático. Y ya van varios, desde el televisivo Sherlock, hasta el villano Kahn, de largo lo mejor de Star Trek, en la Oscuridad (J.J. Abrams 2013). Y a su lado, espléndido trabajo de Tilda Swinton, actriz que se mueve como pez en el agua con personajes ambiguos e inquietantes.


Para quien busque interpretaciones que se adueñan del personaje, y una propuesta de superhéroe diferente.



Ficha de la película:

Título original: Doctor Strange
Año: 2016
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Director: Scott Derrickson
Guión: C. Robert Cargill, Scott Derrickson, Jon Spaihts (Personajes: Stan Lee, Steve Ditko)
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Benedict Cumberbatch, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, Mads Mikkelsen, Tilda Swinton, Benjamin Bratt, Michael Stuhlbarg, Scott Adkins, Zara Phythian, Alaa Safi, Katrina Durden, Neve Gachev, Amy Landecker, Dante Briggins, Tony Paul West, Daniel Eghan, Annarie Boor, Jill Buchanan, Pezhmaan Alinia, Stan Lee
Productora: Marvel Studios
Género: Fantástico. Acción. Comedia | Magia. Superhéroes. Cómic. Marvel Comics. 3-D
Grupos: Marvel Cinematic Universe | Doctor Extraño Novedad
Sinopsis
La vida del Dr. Stephen Strange cambia para siempre tras un accidente automovilístico que le deja muy malheridas sus manos. Cuando la medicina tradicional falla, se ve obligado a buscar esperanza y una cura en un lugar impensable: una comunidad aislada en Nepal llamada Kamar-Taj. Rápidamente descubre que éste no es sólo un centro de recuperación, sino también la primera línea de una batalla en contra de fuerzas oscuras y ocultas empeñadas en destruir nuestra realidad. En poco tiempo, Strange, armado con sus poderes mágicos recientemente adquiridos, se ve obligado a elegir entre volver a su antigua vida de riqueza y prestigio o dejarlo todo, para defender el mundo como el mago más poderoso del planeta. Adaptación del cómic creado por Stan Lee y Steve Ditko. (FILMAFFINITY)

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