24 de diciembre de 2016

Rogue One. Rebeldes haciendo el trabajo sucio.

El árbol, los turrones, los villancicos... Star Wars. No falta mucho para que un personaje de la saga sea imprescindible en el Belén, un miembro de la resistencia a modo de caganer o el Halcón Milenario sobrevolando el portal.

Al fin y al cabo, a Anakin lo engendraron los midiclorianos.

Acercarse a una nueva entrega de la saga empieza a parecerse a una liturgia que comenzamos a asumir en el panteón de nuestra mitología particular.

Pero la duda existencial: ¿es Rogue One parte de la saga? si la aceptamos en el Olimpo, ¿tendríamos que admitir también a las películas de los ewoks, o a las series de animación? Y lo que es peor ¡tendremos que admitir también a la cuarta entrega de Indiana Jones! ¿¿Qué demonios es un spin of??

(PUEDE CONTENER ALGÚN SPOILER)



Mi consejo, id a verla como una película de aventuras. La película se desarrolla en el universo que ideó George Lucas, pero éste está tan asimilado por nuestra cultura, que es como decir que la acción transcurre en la Edad Media o en el Salvaje Oeste. Dentro de él caben todas las notas y colores.

No podemos esperar un corte traumático en el tono, pero se aleja tanto como puede de una producción que lleva el sello de la factoría Disney.

 Para el seguidor más fanático puede que esto suponga un problema, pero la primera impresión que nos de el film será distinta si nos convencemos de que vamos a ver una película de acción al mas puro estilo de espionaje. No son un escuadrón de caballeros idealistas, sino un  grupo de mercenarios. Capaces de hacer el trabajo sucio para conseguir sus objetivos. A Luke Skywalker se le erizaría su rubia melena si viera los métodos del mexicano Diego Luna para despachar los cabos sueltos. Los guiños a la Fuerza son casi una parodia de si mismos, y en los momentos de peligro la razón la tiene el que lleva el arma más grande.

La introducción de los personajes resulta algo confusa y trabada, con una desfile interminable de rótulos explicativos que no aportan nada, y que solo sirven para que seamos conscientes de nuestra ignorancia en Geografía Galáctica. Pero poco a poco, los personajes nos van mostrando sus virtudes y sobre todo sus defectos, que es lo que diferencia a esta historia del resto. Hasta el droide, ese contrapunto simpático de las situaciones, es en esta ocasión menos simpático, más irónico y hasta ácido. Más cercano al robot cuadrado de Interstellar (Cristopher Nolan, 2014), que al irritante C3PO. Por supuesto, si hubiera aparecido Jar-Jar Binks con intención de unirse al grupo, lo habrían arrojado por la compuerta de descarga con la nave en marcha, y se habrían quedado tan a gusto.

La fotografía es parda, terrosa, la banda sonora de John Williams se echa de menos, pero nos habría transportado a unos momentos que no son los que corresponden. No en el tiempo, ya que esta acción transcurre inmediatamente antes de que comience el Episodio IV, pero estos personajes no habrían tenido ninguna afinidad con los protagonistas de la saga. Quizá se habrían encontrado en algún tugurio galáctico y se habrían tomado unas copas con Han Solo, pero ninguno de ellos tendría sitio en la pompa del Imperio ni en el séquito de la reina Amidala.

En los efectos especiales, mención aparte merece la aparición de Peter Cushing, totalmente recreado por ordenador, con un realismo tal que nos despierta esa sensación de desasosiego que sentimos cuando vemos a esos robots japoneses que son demasiado humanos, pero sin serlo...

 Toda la humanidad que les falta aún a los rostros digitales la desprende Felicity Jones. Su personaje es la piedra angular del film, como Han Solo lo fue de las originales. Si hubiera la posibilidad de hacer un spin of de un spin of, sería una historia de lo más interesante. Esa chica llevaba una mochila llena de experiencias a su espalda, algunas claras y muchas más oscuras, que harían de su historia una película más atractiva que la vida de la princesa Leia. estoy seguro de que Jyn Erso habría matado con sus propias manos a Jabba the hutt antes de dejarse poner el humillante biquini.  Y el asalto final se convierte en un episodio de acción de más de media hora, sin duda lo mejor del film (junto con Felicity Jones), el hecho de saber el resultado final de la misión de antemano, no le resta emoción al asunto, como no se lo  restó en Titanic.

(SOLO PARA LOS QUE YA LA HAN VISTO)

Pero si alguien tiene sangre fría en todo este asunto, más que los miembros sin escrúpulos de la resistencia o más que un viejo oficial del KGB, son los guionistas. Llevados por su celo extremo de no dejar cabos sueltos que puedan condicionar posteriores entregas, se toman en serio terminar con todas las líneas argumentales. Pero lo hacen con la habilidad de un carnicero amputando una pierna y no con la de un cirujano separando lo que hay liquidar de lo que puede tener una segunda oportunidad. ¿Es que era necesario acabar con todo así, con el recurso de Hiroshima? Vale que son historias autoconclusivas, ¿pero no hay sitio en la Galaxia para que puedan perderse tranquilamente unos personajes, sin que se vea comprometida toda la historia que está por venir? ¿Es que a partir de ahora, en cada episodio "spin of", al final meterán a todos los protagonistas en una nave y tendrán un accidente fatal? Sobre todo es la sensación de que ni la Alianza Rebelde ni nosotros, podemos prescindir de un activo tan valioso como Jyn Erso.



Ficha de la película: 

Título original: Rogue One: A Star Wars Story
Año: 2016
Duración: 133 min.
País: Estados Unidos
Director: Gareth Edwards
Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy (Historia: John Knoll, Gary Whitta; Personajes: George Lucas)
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Greig Fraser
Reparto: Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris, Jimmy Smits, Alistair Petrie, Genevieve O'Reilly, Valene Kane, Warwick Davis
Productora: The Walt Disney Company / Lucasfilm
Género: Ciencia ficción. Acción. Bélico | Aventura espacial. Spin-off. Star Wars. 3-D
Grupos: Saga Star Wars Novedad
Sinopsis
El Imperio Galáctico ha terminado de construir el arma más poderosa de todas, la Estrella de la muerte, pero un grupo de rebeldes decide realizar una misión de muy alto riesgo: robar los planos de dicha estación antes de que entre en operaciones, mientras se enfrentan también al poderoso Lord Sith conocido como Darth Vader, discípulo del despiadado Emperador Palpatine. Film ambientado entre los episodios III y IV de Star Wars. (FILMAFFINITY)

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