22 de enero de 2017

Assassin's Creed. Seguiremos esperando.

A priori una producción con actores de la talla de Michael Fassbender, Jeremy Irons y Marion Cotillard debería ser una garantía para una película más que decente. Si a eso le añadimos un gran presupuesto, un cuidado diseño de producción y el sello de una de las franquicias más exitosas de los videojuegos en los últimos años, la combinación parece perfecta.

¿Estaremos entonces ante la definitiva versión cinematográfica de una saga de videojuegos?¿Encajarán todas estas valioisas piezas en una maquinaria bien engrasada que nos depare una película redonda? Me temo que, salvo para los fans más incondicionales, tenemos que seguir esperando.




La película presenta las mismas carencias sistémicas que otras tantas adaptaciones de videojuegos. Y estoy hablando de producciones ambiciosas y con recursos, no de productos destinados al consumo marginal. El planteamiento que funcionaba en una plataforma destinada al juego interactivo, aquí se queda solamente en eso, en un planteamiento. Un bosquejo o una línea argumenta,l que no un argumento,  se deja el alma de la historia y de los personajes en el código binario de la play station, mostrándose incapaz de realizar una transferencia de vida y emociones cuando debemos rellenar unos roles de carne y hueso.

La historia no encuentra un punto de arranque hasta bien entrado el metraje. Ni siquiera los pesos pesados de sus protagonistas logran que nos encontremos seguros en medio de la trama. Demasiados cortes en el ritmo, la acción sufre un interruptus cada vez que se pone interesante, y las escenas se convierten en un prólogo de no sabemos qué. Hasta que comprendemos que ese momento en el que decimos "ya está, a partir de aquí empieza la película de verdad", no va a llegar. Todos esos episodios de acción aleatoria son en realidad, la película. ¿Pero acaso no es precisamente eso, una serie de momentos de acción aleatorios , el sentido de un videojuego?

Por suerte para algunos, ese despropósito al tratar de dotar de entidad argumental al videojuego original, no se adueña de toda la película. Hay ciertos islotes de luz. Cuando abandonamos la idea de encontrar sentido y sentimientos a lo que estamos viendo, reparamos en el interesante Michael Fassbender, que ya nos ha demostrado demasiadas veces que es capaz de defender cualquier papel. O que cuando Jeremy Irons entra en escena, lejos de sus mejores años, no puede desprenderse aunque quiera del estatus de leyenda viva del cine. Completa el trío protagonista Marion Cotilliard, una personalidad tan irregular como imprescindible en el presente y futuro inmediato de esta industria.

¿Dónde se encuentra entonces el valor de esta adaptación, aquéllo que sostiene su tambaleante castillo de naipes? Pues lo que en otras producciones sería el marco, el envoltorio dentro del cual se desarrolla la historia, es en este caso su mayor acierto. Y el interés es doble si eres español.

Resulta que un pedazo de la historia de España es un protagonista tan importante o más que Fassbender y compañía dentro del conjunto. Pasando por alto las licencias que supone una adaptación de Hollwood de un videojuego de acción, o lo que es lo mismo: el rigor histórico no es una prioridad. Fuera de lo ridículo que resulta escuchar a los protagonistas en el siglo XV, más españoles que un jamón de bellota decir: "¡somos assassins!" Pero la realidad triste es que para ver una recreación espectacular de nuestro pasado más relevante, para observarlo despojados de prejuicios ni complejos, tenemos que mirar hacia Hollywood. La escena de la persecución en la catedral de Sevilla durante su construcción es sencillamente espectacular. Igual los fugaces planos del asedio y toma de Granada. La riqueza visual unida a su sentido del espectáculo generan un cócktel que salva en ocasiones la película, y es la asignatura pendiente del cine español. Si fuese patrimonio norteamericano, estaríamos hartos de ver momentos espectaculares de los Tercios marchando por media Europa, de las megalómanas campañas militares ideadas por Felipe II, o de los devaneos de don Cosme Churruca... así nos va.

En todo caso es de agradecer que los papeles de españoles estén interpretados por un buen puñado de actores nacionales, y de buen oficio. Siempre es agradable encontrar  reconocer unos cuantos rostros familiares ...

Para encontrar rigor histórico, están los documentales de Peridis. Para engancharse a una buena serie de acción... jueguen al videojuego Assassin's Creed. Para lo demás, pueden ver la película.



Ficha de la película:

Título original: Assassin's Creed
Año: 2016
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos
Director: Justin Kurzel
Guión: Adam Cooper, Bill Collage, Michael Lesslie (Videojuego: Patrick Désilets, Corey May, Jade Raymond)
Música: Jed Kurzel
Fotografía: Adam Arkapaw
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Ariane Labed, Brian Gleeson, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Javier Gutiérrez, Matías Varela, Denis Ménochet, Mohammed Ali, Dino Fazzani, Gabriel Andreu, Megan Affonso
Productora: 20th Century Fox / Regency Enterprises / DMC Film / Ubisoft
Género: Aventuras. Acción. Ciencia ficción | Viajes en el tiempo. Siglo XV. Videojuego
Grupos: Assassin's Creed | Ubisoft Novedad
Sinopsis
Gracias a una tecnología revolucionaria que permite el acceso a los recuerdos genéticos, Callum Lynch (Michael Fassbender) revive las aventuras de Aguilar, un antepasado suyo que vivió en la España del siglo XV. Así descubre que es descendiente de una misteriosa organización secreta, los Assassins, y que posee las habilidades y los conocimientos necesarios para enfrentarse a la poderosa y temible organización de los Templarios en la época actual. Adaptación libre del videojuego homónimo. (FILMAFFINITY)

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