25 de febrero de 2017

La Gran Muralla...Matt Damon pasaba por allí.

Echamos de menos el tiempo no tan lejano, en el que las películas de Zhang Yimou nos enseñaban en cada plano una acuarela cargada de simbolismo oriental. Como Hero (2002), la película se dividía en partes que se identificaban con un color predominante que a su vez tenía un sentido claro para la filosofía China.

Lo mismo ocurría en la excesiva pero por momentos brillante cinta de John Woo Acantilado Rojo (2008), donde todo el argumento y su estética se hundían en las raíces milenarias de aquél país (voy a intentar escribir el post sin decir "el gigante asiático").

 Y cerrando el círculo de grandes títulos recientes llegados de Oriente, no podemos olvidar la insupreable La Vida de Pi (Ang Lee, 2002), vale es taiwanés, pero hay más contenido en cinco minutos que en toda la saga Crepúsculo.

Pero en el nuevo orden mundial, China ocupa ya un papel protagonista. La historia la escriben los que ganan las batallas, o como en este caso, los que tienen el dinero. Se trata de una producción china, escrita y producida por ellos aunque se haya perdido por allí un Matt Damon más perdido que en la playa de Omaha.

En este nuevo orden, el occidental es un personaje primitivo, presa de sus estereoipos egoístas, de su desmedida ambición por el oro y que encuentra la redención detrás de las murallas de una cultura que le supera tanto en conocimientos técnicos, como en valores éticos (bueno, no andaría muy desencaminado el tema).




El problema es que la película no nos habla acerca de la época imperial china, ni nos da un solo dato remotamente riguroso en sentido histórico. Renuncia a ello con toda honestidad en los títulos iniciales, y se convierte en un escaparate del poderío chino actual y de sus virtudes como país, véase sacrificio individual por el bien colectivo, compromiso con el deber etc...

Con estas ideas bien claras, el espectáculo visual es deslumbrante. Si obviamos que la Gran Muralla nunca fue tan grande, que los artilugios que se retratan son pura ciencia ficción (mejor retiro lo de ciencia) y que los soldados imperiales nunca abrazaron la estética Power Ranger, nos queda un trabajo técnicamente impecable.

Solo hay dos cosas que no se dan en grandes cantidades en el film: la capacidad de los actores orientales para transmitir emociones, y la duración de la película. Pero esto último no es un problema cuando la historia que nos cuentan no aparece por ningún lado. Quedan en el tintero posibilidades tan interesantes como Outlander (Howard McCain, 2008) y nos centramos en un escenario que bien podía confundirse con un capítulo de Riddick. Solo existe el marco, la espectacular muralla digital, el enemigo multiplicado por mil pero tan plano, tan simple que no despierta ningún interés. Todo parecería más correcto si no estuviese al frente del proyecto un director con talento como Zhang Yimou.

He intentado escribir un spoiler, pero me resulta imposible porque cualquier frase no solo da información reveladora, sino que cuenta la película entera. Así que ahí va, REVELADOR. Os desmonto la película al completo:

Unos bichos extraterrestres intentan escalar la Gran Muralla, Matt Damon pasaba por allí...



Ficha de la película:

Título original: The Great Wall
Año: 2016
Duración: 104 min.
País: China
Director: Zhang Yimou
Guion: Tony Gilroy, Carlo Bernard, Doug Miro (Historia: Max Brooks, Edward Zwick, Marshall Herskovitz)
Música: Ramin Djawadi
Fotografía: Stuart Dryburgh, Zhao Xiaoding
Reparto: Matt Damon, Pedro Pascal, Willem Dafoe, Andy Lau, Jing Tian, Zhang Hanyu, Eddie Peng, Lu Han, Kenny Lin, Ryan Zheng, Cheney Chen, Huang Xuan, Karry Wang, Vicky Yu, Liu Qiong
Productora: Coproducción USA-China; China Film Group / LeVision Pictures / Legendary East / Kava Productions / Legendary Pictures / Atlas Entertainment
Género: Acción. Fantástico | Siglo XV. Cine épico. Monstruos
Sinopsis
China, siglo XV. Un mercenario inglés (Matt Damon) y otro español (Pedro Pascal) son testigos del misterio que rodea a la construcción de la Gran Muralla China; ambos descubrirán que no se construyó para mantener alejados a los mongoles, sino para algo más peligroso: la mítica muralla ha sido edificada para detener la llegada de monstruos devoradores de carne humana. (FILMAFFINITY)

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