12 de marzo de 2017

El Guardián Invisible. El thriller nacional se hace adulto.


Pocas veces en nuestro país, la adaptación cinematográfica de una novela nacional había sido tan esperada. Y es que los fenómenos literarios como la trilogía del Baztán ocurren muy de vez en cuando. A nivel europeo nos tenemos que referir a Stieg Larson y la saga Millenium para encontrar unas dimensiones parecidas.

Por eso es una de esas producciones que se miran con lupa, con el criterio exigente de los incondicionales de Dolores Redondo, con la mirada escéptica de los que no creen en el cine español, con las expectativas e ilusión que han depositado en la cinta toda la gente del valle de Baztán.

 Con lo que no se contaba era con juicios de intolerantes, alborotadores de uno y otro extremo bajo discursos pseudopolíticos, con un inexistente interés por el cine, a los que por no aportar nada, no volveré a nombrar en este artículo.



Llamó la atención que el señor Peter Naderman, el productor de la saga Millenium (las buenas, las europeas, lo siento David Fincher) se hiciera con la producción de El Guardián Invisible. Y parece que su criterio debió influir en el tono que nos presenta la historia. Es cierto que el relato original es crudo y aterrador, pero en otras ocasiones el cine español se rinde a sus propios estereotipos y acaba haciendo concesiones a la comedia, al alivio cómico en el momento más inoportuno.

 Pues toda la amabilidad que pudiera tener el director la dejó apartada en Pamplona antes de entrar al Baztán. Lo primero que impacta en El Guardián Invisible, es la crudeza de sus imágenes. No hay velos ni sombras que oculten la violencia más descarnada. Ésta se presenta de manera explícita en los cuerpos sin vida de las víctimas, casi niñas, y de una manera aún más aterradora si cabe, en los perturbadores flash backs que nos llevan a la infancia de Amaia. Estamos ante thriller puro, como pocas veces rueda en nuestro país.

Si hay alguna influencia ajena a la pura historia truculenta que nos ocupa, es la propia identidad del Valle. Ésta aporta a la trama unos ingredientes que no podrían haber sobrevivido en ningún otro lugar. El Baztán, un ecosistema cultural milenario, hunde sus raíces en la mitología vasca y está impregnando cada escena, de manera que cuando lo sobrenatural se pasea entre el trabajo empírico de una inspectora brillante, nada nos chirría, aceptamos la leyenda como un argumento más de la investigación.

Esta tensión no se sostendría más allá de 30 minutos sin un buen equipo de actores que carguen con el peso (abrumador) de la historia. Marta Etura tiene la difícil tarea de llevarnos de viaje con un personaje que aparece en todos los planos, y que además lo hace siempre con una carga dramática extrema. No se da un respiro ni para comer un txantxigorri. Pero asombran Carlos Librado, por la inesperada madurez con la que defiende un personaje importante un casi recién llegado, y Elvira Mínguez. La pucelana está sencillamente espléndida, tiene tablas y se ven  en un personaje tan siniestro como desconcertante.

Es difícil decir más sin hacer ningún spoiler, algo que en este tipo de cine sería imperdonable. Si les gusta el thriller sin concesiones, las historias truculentas sobre asesinos en serie, no se sentirán decepcionados. Se ruedan pocas películas en nuestro país que tengan tan claro lo que quieren ser, como esta.

Y si tienen curiosidad por conocer el Valle de Baztán... vayan sin dudarlo. En breve se acuñará un término nuevo que se llamará el "efecto Elizondo". Consistirá en la sensación contraria a la desilusión que nos provoca visitar un sitio del que nos habíamos hecho demasiadas expectativas. Cuando lo normal es que el único sitio hermoso de una localización sea el que aparece en una película, y fuera de él todo sea destartalado como en un decorado, en Elizondo es al contrario. El puente sobre el río Baztán-Bidasoa que tanto aparece en el film no es más que un punto de partida. El pueblo es un laberinto de lugares con encanto. El de la piedra, la madera, y los geranios cuando se tercia.

Y señor González  Molina, en Elizondo no llueve tanto, y cuando lo hace es más una lluvia fina que no esas trombas monzónicas. Por si toma nota para la segunda y la tercera...




Ficha de la película:

Título original: El guardián invisible
Año: 2017
Duración: 129 min.
País: España
Director: Fernando González Molina
Guion: Luiso Berdejo (Novela: Dolores Redondo)
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Flavio Martínez Labiano
Reparto: Marta Etura, Elvira Mínguez, Francesc Orella, Itziar Aizpuru, Carlos Librado, Miquel Fernández, Pedro Casablanc, Colin McFarlane, Benn Northover, Paco Tous, Manolo Solo, Ramón Barea, Patricia López, Quique Gago, Mikel Losada, Susi Sánchez, Miguel Herrán, Richard Sahagún, Miren Gaztañaga, Javier Botet
Productora: Coproducción España-Alemania; Nostromo Pictures / Atresmedia Cine / ZDF / arte
Género: Thriller. Intriga | Crimen
Sinopsis
En los márgenes del río Baztán, en tierras de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en circunstancias que relacionan ese crimen con un asesinato ocurrido un mes atrás. La inspectora Amaia Salazar dirige la investigación, la cual le llevará de vuelta al pueblo de Elizondo, donde ella creció y del que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las complicadas derivaciones del caso y sus propios fantasmas, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un implacable asesino, en una tierra fértil en supersticiones y brujería. (FILMAFFINITY)

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