15 de abril de 2017

"Ghost in the Shell": el alma de la máquina". Robocop 3.0.



Toda obra debería juzgarse, siempre que sea posible, dentro de su contexto, intentando buscar cuales son sus referencias y pilares que la sustentan, para así evitar interpretaciones erróneas y poder valorarla en su justa medida.

Y es que cuando nos enfrentamos a una película que tiene detrás uno de los mangas más populares e influyentes de la historia, dos películas de anime que revolucionaron el género y dos excelentes series de televisión animadas, es inevitable ver la parte como un subconjunto del todo, del que nace y a la vez se retroalimenta, y es por tanto inevitable, al menos al dar mi opinión, que esté influida por ese todo del que forma parte.




Una vez vistos estos antecedentes y comparándolos con el resultante final, creo que se puede afirmar sin reservas que estamos ante un ejemplo paradigmático del cine que nos ha mostrado Hollywood en los últimos años: brillantes cascarones de hermosa y casi perfecta ejecución que esconden un interior no tan lustroso de muy escasa originalidad.

Cierto que el film de Rupert Sanders deslumbra visualmente y llega hasta a resultar entretenido, Scarlett Johansson cumple, aunque a veces recuerda demasiado a su papel en la saga Vengadores (¿Se acuerdan de cuando hacía papeles en los que no pegaba continuamente puñetazos ni patadas voladoras? Qué tiempos aquellos...), pero la gran tara a la que se enfrenta esta película es que por intentar alejarse de sus referentes animados mezcla de manera torpe elementos de otras obras, hasta el punto que a veces casi parece un nuevo remake de “Robocop” llevado al extremo (un cerebro implantado en un cuerpo robótico al que le han borrado casi todos sus recuerdos), con la ambientación calcada de “Blade Runner” y el añadido de alguno de los personajes del film animado “Ghost in the Shell”, al que por cierto le han fusilado sin piedad (homenajeado si prefieren) unas cuantas escenas.

Quizá el punto más polémico e inexplicable sea la controvertida decisión de cambiar el origen de la protagonista respecto al manga original. ¿Se imaginan una versión de Batman donde sus padres no fueran asesinados o un Superman que no nació en un mundo extraterrestre? No solo sería algo absurdo sino que además toda la historia posterior quedaría descontextualizada y en cierto modo ultrajada.

El gran problema, por tanto, que surge una vez visionado el film, es que cuando se une el puzzle de todo lo que hay detrás queda cierto regusto amargo, excesivo, de deja vu.
No creo que “GITS: el alma de la máquina” sea una mala película, pero sí la considero una mala adaptación del manga, un pobre remake del original japonés y otro (semi)fallido intento de Hollywood de adaptar el cine oriental e intentar encajarlo (aunque sea a golpes) en los rígidos y cada vez más oxidados moldes del canon occidental, buscando una comercialidad que, irónicamente, esta vez no se ha producido.

Por Antonio Amaro.



Ficha de la película:

Título original: Ghost in the Shell
Año: 2017
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
Director: Rupert Sanders
Guion: William Wheeler (Manga: Masamune Shirow)
Música: Clint Mansell, Lorne Balfe
Fotografía: Jess Hall
Reparto: Scarlett Johansson,  Takeshi Kitano,  Michael Pitt,  Pilou Asbæk,  Juliette Binoche, Peter Ferdinando,  Christopher Obi,  Joseph Naufahu,  Chin Han,  Kaori Momoi, Yutaka Izumihara,  Tawanda Manyimo,  Lasarus Ratuere,  Danusia Samal, Rila Fukushima,  Michael Wincott
Productora: DreamWorks SKG / Grosvenor Park Productions / Seaside Entertainment
Género: Ciencia ficción. Acción | Cyberpunk. Manga
Grupos: Ghost in the Shell | Adaptaciones de Masamune Shirow Novedad
Sinopsis:
En un japón futurista la joven Motoko Kusanagi (Scarlett Johansson), también conocida como 'the Major' Mira Killian, es la líder de grupo operativo de élite, Sección 9, cuyo objetivo es luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos. Al mando de esta unidad de operaciones encubiertas está Aramaki (Takeshi Kitano), y destaca Batou (Pilou Asbæk), un exmilitar considerado como uno de los agentes más salvajes del grupo. Pero, después de un peligrosa misión, el cuerpo de Kusanagi queda dañado, siendo sometida a una operación quirúrgica para trasplantar su cerebro en un cuerpo robótico. Este nuevo cuerpo artificial le permitirá ser capaz de realizar hazañas sobrehumanas especialmente requeridas para su trabajo... Basada en la aclamada saga homónima de ciencia ficción. (FILMAFFINITY)

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