13 de agosto de 2017

The Imitation Game. Descubriendo a Alan Turing.

Notable film de espionaje, menos afortunado film biográfico, y encubierta denuncia social como excusa para conocer a un personaje sorprendente.

 Como thriller engancha desde el primer fotograma. Hay pocos desafíos más sugerentes para las mentes crecidas en el siglo XX que los ingenios nazis de la Segunda Guerra Mundial, tan eficientes en sus descarnados cometidos. Es el caso de la impenetrable máquina encriptadora de mensajes del ejército alemán Enigma.

Actuando como el primer hacker informático de la historia, dispuesto a reventar la privacidad nazi, un genio matemático llamado Alan Turing, héroe en la sombra librando sus batallas decisivas lejos de la primera línea de combate, pero alejado también del reconocimento del que a veces gozan aquéllos.



Hasta aquí el thriller, de ritmo sostenido, momentos históricos que nos definieron y definen aún hoy decidiéndose e expensas del talento matemático de un grupo de notables. Y notables también las interpretaciones. La carrera meteórica de Benedict Cumberbacht se apoya en una inusual capacidad para interpretar a personajes complejos, profundos, irónicos y atormentados a partes iguales, y al mismo tiempo no caer en el encasillamiento (Alan Turing no es una versión de Sherlock). Keira Knightley correcta, y a destacar la imponente presencia de Charles Dance y el siempre acertado Mark Strong.

La película biográfica deja más que desear. Se trata de una película basada en un libro que contaba la vida de Alan Turing, con lo que cualquier compromiso con el perosnaje real es pura coincidencia. Según he investigado, Turing no era ni de lejos la persona inadaptada y antisocial del film. Quizá es una licencia tomada para dotar al conjunto de mayor fuerza dramática, pero un personaje del calado de Alan Turing no necesita de rasgos trágicos para reclamar nuestra atención. La disposición de la flota alemana en el Canal de La Mancha, los ataques a los buques de suministros, el próximo bombardeo de Londres, el lugar idóneo para el desembarco aliado... Todo ello al alcance de la mano, a la espera únicamente de que Alan Turing y su equipo dieran a luz a una máquina capaz de hacer cosas que hasta ese momento ninguna otra máquina podría imaginar.

Poco a poco, los temas relativos a la orientación sexual del protagonista van ocupando más importancia en la trama. Uno se pregunta, si con el asunto de poder poner punto final a la guerra y al holocausto nazi, esas cuestiones privadas deberían quedarse en un segundo plano, y quizás deberían centrarse en el thriller puro y duro. Pero ahondando un poco más en la figura del matemático, nos damos cuenta de la importancia capital que estas connotaciones tuvieron en su vida, para su total desgracia.

Después de acabada la guerra, privado de la gloria de los desfiles de los soldados que volvían del frente, ignorando éstos cuántas vidas había salvado Alan Turing, el matemático se encuentra solo en medio de una sociedad radical e intolerante hacia las orientaciones sexuales del individuo. No hablamos de la oscura Edad Media, ni de alguna remota cueva talibán. Es la sociedad inglesa de mediados del siglo XX, donde Alan Turing fue juzgado por su condición homosexual. Condenado por conducta indecente en 1952, apartado de la Universidad de Cambridge, y obligado a someterse a una terapia hormonal, que entre otras cosas hizo que le crecieran los senos y se le hinchara el rostro hasta la deformidad.

 Con todo su historial heroico bajo secreto de estado, tuvieron que pasar 50 años para que se desclasificaran los documentos relativos a la máquina Enigma, y con ellos a la figura que la descifró. Para entonces, Turing llevaba ya muchos años muerto y olvidado. La sociedad quiso redimir al individuo, pero su nombre no podía limpiarse porque los hechos de los que se le acusaban, constituían de hecho un delito en el momento en el que fueron juzgados. Finalmente fue la única persona con potestad para limpiar su memoria, la reina Isabel II, la que exoneró de toda culpa a Alan Turing en el año 2013.

Para un mayor disfrute, consejo ver la película como una buena historia de espías con trasfondo histórico, más que como una biografía. Y en cuanto a los hechos relativos al personaje de Alan Turing, aceptando que las licencias tomadas sean excesivas respecto al personaje real, aceptémoslas por buenas. Si con eso conseguimos despertar la atención, el interés y aún admiración por una de las personalidades más brillantes, y más injustamente olvidadas y maltratadas del siglo XX.


Ficha de la película:

Título original: The Imitation Game:
Año:2014
Duración: 114 min.
País: Reino Unido Reino
Director: Morten Tyldum
Guion: Graham Moore (Libro: Andrew Hodges)
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Óscar Faura
Reparto: Benedict Cumberbatch,  Keira Knightley,  Mark Strong,  Charles Dance, Matthew Goode,  Matthew Beard,  Allen Leech,  Tuppence Middleton,  Rory Kinnear, Tom Goodman-Hill,  Hannah Flynn,  Steven Waddington,  Alex Lawther,  Jack Bannon, James Northcote,  Ancuta Breaban,  Victoria Wicks
Productora: Black Bear Pictures / Ampersand Pictures. Distribuida por The Weinstein Company
Género: Thriller. Drama | Biográfico. II Guerra Mundial. Años 40. Años 50. Homosexualidad
Sinopsis: Biopic sobre el matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lejos de ser admirado como un héroe, Turing fue acusado y juzgado por su condición de homosexual en 1952. (FILMAFFINITY)

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