3 de diciembre de 2017

En realidad, nunca estuviste aquí. Yo, por desgracia, tampoco.


Tardo media hora en encontrar sitio para aparcar. Mal comienzo. Bajo del coche, sin paraguas, y comienza a llover. Vaya. Llego al cine empapado y me pierdo los cinco primeros minutos. Pésimo presagio.

Si todos estos nefastos acontecimientos y mi consecuente mal humor influyeron en mi percepción de esta película es algo que solo un psicólogo avezado podrá adivinar, lo que sí puede asegurarles es que mis expectativas para esta película eran altísimas, tanto por los espectaculares críticas precedentes como por la magnifica impresión que me causó la anterior cinta de esta directora, y sin embargo cuando se apagó el proyector mi estado de animo oscilaba entre el aturdimiento y la decepción.

Seamos claros, “En realidad nunca estuviste aquí” está en el polo opuesto de lo que es una mala película. Es más, tiene todo lo que me gusta del buen cine de autor: una dirección imaginativa y arriesgada, un guión contundente y sesgado que tienes que terminar de montar en tu cabeza, acertada y valiente crítica social, un personaje principal outsider, contradictorio y lleno de carisma, y una gran banda sonora de tintes electrónicos que realza (para bien) la confusión de lo que estamos viendo y los delirios mentales de su sufrido protagonista.



Entonces, ¿qué falla? ¿que ya he visto mil películas de vengadores solitarios y comienzan a aburrirme, que aunque Joaquin Phoenix está magnífico el deja vu es inevitable porque parece que solo interpreta personajes atormentados, que no me creo su exagerada compasión en cierta escena que de tan emotiva acaba siendo ridícula, que me esperaba un mayor desarrollo en la trama criminal de la historia, que llegar al cine tarde y mojado no es la mejor de las ideas?

Quién sabe. Es fácil criticar una mala película que no te ha gustado pero no tanto una buena que no ha sido lo que esperabas, así que terminaré esta reseña contando lo que sí me ha gustado mucho: que las acciones de violencia estén fuera de plano (empieza a parecerme ridículo esta competición por ver quien muestra más salvajismo en el cine), la poética y luminosa secuencia del lago, que se atreva a tocar el tema tabú de las redes pederastas en la élite política (busquen información en Internet, si tienen estómago, sobre el Bar España en Castellón, y asómbrense), la banda sonora del Radiohead Jonny Greenwood, y, aunque esta vez no me ha conquistado del todo, su directora Lynne Ramsay por hacer un cine valiente y personal que escarba siempre, cual competente cirujano, en lo mejor y peor del ser humano actual.

Y para la próxima me llevo el paraguas.

Por Antonio Amaro.


Ficha de la película:
Título original: You Were Never Really Here
Año: 2017
Duración: 95 min.
País: Reino Unido
Dirección: Lynne Ramsay
Guion: Lynne Ramsay (Novela: Jonathan Ames)
Música: Jonny Greenwood
Fotografía: Thomas Townend
Reparto: Joaquin Phoenix,  Alessandro Nivola,  John Doman,  Judith Anna Roberts, Alex Manette,  Ekaterina Samsonov,  Kate Easton,  Jason Babinsky,  Frank Pando, Ryan Martin Brown,  Scott Price,  Dante Pereira-Olson,  Jonathan Wilde, Leigh Dunham,  Vinicius Damasceno
Productora: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos-Francia; Why Not Productions / Film4. Distribuida por Amazon Studios
Género: Thriller. Drama | Secuestros / Desapariciones
Sinopsis:
Joe (Joaquin Phoenix), ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque su hija ha sido secuestrada. (FILMAFFINITY)

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