19 de mayo de 2018

Molly’s Game. Apostando la propia vida.

Aaron Sorkin se ha convertido por pleno derecho en uno de los guionistas estrella de Holllywood tras su éxito como dramaturgo y creador de importantes series televisivas (El ala oeste de la Casa Blanca, Newsroom), especializándose en estos últimos años en trasladar al guión de manera brillante biografías de personalidades representativas como la de Mark Zuckerberg (La red social) o la de Steve Jobs (Jobs).

 Así que no sorprende que para ésta su primera película como director siga el mismo camino y se atreva con la interesante vida de Molly Bloom, conocida como la princesa del póquer, y que acabó dirigiendo millonarias timbas en las que se codeaban actores famosos, estrellas de la música, altos ejecutivos de Silicon Valley y todo tipo de personajes con el suficiente dinero para participar en partidas donde solo para sentarte ya necesitabas apoquinar unos cuantos miles de dólares.




Sorkin relata con ingenio las andanzas de esta sorprendente mujer a través de dos lineas lineas temporales paralelas, una donde cuenta los pormenores del juicio al que se tuvo que enfrentar por realizar apuestas ilegales, y otra, narrada por una constante voz en off, donde conoceremos su azarosa vida que va de prometedora esquiadora profesional a codearse con la élite de la sociedad estadounidense gracias a su diligencia y esmero organizando exclusivas partidas de póquer.

 Y es en esta doble visión donde radica el verdadero interés de la historia: por un lado nos convertimos en expectantes voyeurs que observan los curiosos modos de pasar el rato que tiene esa exclusiva élite adinerada (con la gracia de intentar adivinar quien es quien en el mundo real. Algunos actores y estrellas de rock son fáciles de identificar, otros no tanto) y cómo sale a relucir la verdadera personalidad (no siempre amable) de estas estrellas del entretenimiento a lo largo de estas partidas. Por otro lado asistimos al crecimiento y posterior hundimiento psicológico y laboral de la protagonista cuando la constante atención al negocio le hace adicta a todo tipo de drogas, además de enredarla en los tentáculos de la mafia rusa y en una investigación del FBI, llevándola a poner en peligro su propia vida y la de su familia.

Las dos horas y veinte minutos que dura pasan en un suspiro, si bien es cierto que los endiablados diálogos que proliferan en la película (marca de la casa de Aaron Sorkin) requieren nuestra máxima atención y en alguna que otra ocasión es inevitable perderse. Quizá se echa en falta algún momento más de detenimiento y reflexión, de sugerir con las imágenes y no querer contarlo todo; pero es indudable que el reputado guionista americano ha pasado con nota su primer trabajo como director con una obra nada fácil y exigente (como creador y como espectador), que esperamos no sea la última de una futura y extensa filmografía.

Por Antonio Amaro El Misántropo Feliz


Ficha de la película:

Título original: Molly's Game
Año: 2017
Duración: 141 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Aaron Sorkin
Guion: Aaron Sorkin (Memorias: Molly Bloom)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Reparto: Jessica Chastain,  Idris Elba,  Kevin Costner,  Michael Cera,  Samantha Isler, Chris O'Dowd,  Graham Greene,  Jeremy Strong,  Bill Camp,  Brian d'Arcy James, Claire Rankin,  J.C. MacKenzie
Productora: Coproducción Estados Unidos-China-Canadá; Entertainment One / The Mark Gordon Company / Pascal Pictures
Género: Drama | Póker. Biográfico. Basado en hechos reales
Sinopsis:
Se centra en la vida de Molly Bloom, una esquiadora de talla mundial que llegó a ser millonaria antes de los 21 años. Tras perderse los Juegos Olímpicos, Molly se trasladó a vivir a Los Ángeles, donde incluso trabajó de camarera. Gracias a su inteligencia y sus dotes empresariales, la joven acabó ganando millones de dólares en el mundo del póker antes de que el FBI la investigara(FILMAFFINITY).

No hay comentarios:

Publicar un comentario