10 de agosto de 2018

Take your pills. Droguemos a nuestros hijos.

Tenemos en el mundo occidental un sistema educativo aburrido, ineficaz, basado en la competición, la memorización y en explicaciones monótonas y repetitivas; con niños a los que les cuesta concentrarse y aprender pues la naturaleza y la evolución no nos diseñó para que a los nueve años estemos todo el día sentados mirando a una pizarra absolutamente concentrados, sino para aprender jugando, corriendo, interactuando y probando cosas.

Y como cambiar este sistema educativo es muy caro y complejo, a estos niños que no rinden bien en la escuela se les dice que están enfermos, a dicha enfermedad se le da un nombre rimbombante (TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), y les medicamos una pastilla para que rindan adecuadamente. Pastillas basadas en la anfetamina y que reciben diferentes nombres: Adderall, Ritalin... y que por fin conseguirán que estos pequeños diablillos estén concentrados, hagan sus deberes y no pierdan el tiempo jugando e imaginando cosas, que al fin y al cabo es algo muy poco productivo.




Entonces, oh maravilla, alguien se da cuenta de que cuando estos críos revoltosos crecen y llegan a la Universidad, donde las horas de estudio y la complejidad de las materias aumentan proporcionalmente, estás pastillas también tienen efectos muy beneficiosos pues ayudarán a estudiar más concentrados, hasta altas horas de la noche y con gran efectividad. Y en clase también se atenderá mejor, y los jugadores del equipo de fútbol rendirán más, y las salidas nocturnas serán más divertidas, y al final se tomará Adderall a todas horas porque es una pastilla milagrosa para todo.

Por supuesto esto no acaba aquí, pues al terminar la Universidad nos enfrentamos a un mundo laboral que sigue siendo hipercompetitivo, con empleos cada vez más técnicos y horarios cada vez más extensos. Y los médicos ahora han decidido que no solo los niños sufren de síndrome de falta de atención sino también los adultos (curiosamente los que trabajan en grandes situaciones de estrés, competitividad y esfuerzo intelectual, como brokers o programadores) y a todos ellos se les diagnostica TDAH y se les receta con absoluta libertad estas pastillas para que puedan esforzarse al máximo, ejercer de manera muy productiva sus trabajos, ganar mucho dinero y que así la rueda del sistema en el que vivimos pueda seguir girando eternamente a gran velocidad.
Todo maravilloso ¿no?. Gana el sistema, ganamos nosotros y ganan las farmacéuticas.

Bueno, hay un problema, estas fantásticas pastillas, como dije antes, son básicamente anfetaminas, que, vaya por dios, como todas la drogas tienen “ligeros” efectos secundarios (adicción severa, problemas cardiovasculares, depresión, insomnio, pérdida de creatividad... en fin, naderías) y si las has tomado de manera continua desde que eres niño en la escuela, el instituto, la universidad y luego en el trabajo, entonces ya ni te cuento. Por no mencionar los últimos estudios que demuestran que su ingestión no aumentan nuestra inteligencia ni nuestra capacidad de rendimiento, sino nuestra percepción de que podemos rendir más. Que no es poco, lo sé. ¿Pero a costa de convertirnos en dependientes de una peligrosa droga por el resto de nuestras vidas, de reducir nuestra capacidad imaginativa, de jugar con nuestra salud? Ustedes deciden. (No, disculpen, en realidad ya lo hacen las grandes farmacéuticas por nosotros).

Este muy interesante documental, comedido y certero, dirigido por Alison Klayman y producido por Netflix, indagará en este problema que afecta sobre todo a la sociedad americana (¡más de tres millones de niños toman algún tipo de estos medicamentos!), pero que también comienza a tener sus repercusiones aquí en España, donde cada vez más jóvenes estudiantes son diagnosticados con TDAH y medicados con anfetaminas que los convertirán en mansos corderitos. Al fin y al cabo, ¿para qué dejar que compren la droga ahí fuera cuando se la podemos recetar nosotros legalmente?
Pues así va el mundo, disfrútenlo.

P.D. Generalizar nunca es bueno, y en el complejo mundo de la medicina en absoluto recomendable. No digo que no exista el TDAH, y que en casos extremos la medicación sea una ayuda indispensable, pues al fin y al cabo no soy médico ni pretendo serlo. Pero en esta reseña sí se pretende alertar, tal como lo hace este documental, sobre el abuso de estas sustancias tan perniciosas para nuestro organismo, sobre el abuso del término TDAH y sobre los defectos de nuestro sistema educativo y laboral.

En este blog hablamos de cine, y a veces sobre las cuestiones sociales que suscita, pues lo que nos mueve es la curiosidad y el estímulo intelectual. Por eso, si les interesa el tema, lo mejor es que ahonden por ustedes mismos en la inmensa cantidad de información que existe en la Web y saquen sus propias conclusiones. Ah, y que vean “Take your pills”, por supuesto.



Por Antonio Amaro  www.elmisantropofeliz.es


Ficha de la película:

Título original: Take Your Pills
Año: 2018
Duración: 87 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alison Klayman
Música: Tom Deis, Ilan Isakov
Fotografía: Julia Liu
Reparto: Documentary
Productora: Motto Pictures / Netflix. Distribuida por Netflix
Género: Documental | Drogas
Sinopsis:
En un mundo ultracompetitivo, medicamentos como el Adderall potencian el rendimiento de estudiantes, atletas y programadores, pero ¿a qué precio?

No hay comentarios:

Publicar un comentario